una banda mítica En la carretera

¿Por qué creó Dios a los Beach Boys?

  • La formación norteamericana de las voces perfectas regresa a los estudios de grabación para publicar su nuevo disco, 'That's why God created the radio', que se acaba de poner a la venta en todas las tiendas

Vuelven las armonías, California, la brisa marina y los amaneceres en el más reciente y nostálgico disco de los 'Beatles americanos', That's why God made the radio, que, por cercanía a la fórmula del éxito, con Brian Wilson al frente, bien podrían haber titulado Por eso creó Dios a los Beach Boys.

Este nuevo lanzamiento de la discográfica EMI Music, que ha llegado esta semana a las tiendas, recoge once cortes nuevos de una banda fundamental en la historia de la música, nacida hace más de 50 años, ocasión que permitió dejar a un lado diferencias entre sus miembros y reunir a la formación más próxima a la original de los últimos 30 años.

The Beach Boys surgió en 1961, con los tres jóvenes hermanos Wilson (Brian, Carl y Dennis), su primo Mike Love y su amigo de colegio Al Jardine, a los que posteriormente se unirían David Marks y Bruce Johnston en sustitución de Brian Wilson, cuando este dejó de acompañar al grupo en sus giras, iniciando una larga lista de encuentros y desencuentros.

Tras décadas de éxito con canciones como Surfin' USA y Good vibrations, el alcoholismo y la enfermedad se cebaron con algunos miembros. Así, Dennis Wilson murió ahogado en 1983 y su hermano Carl falleció en 1998 por un cáncer de pulmón.

El consentimiento de todas las partes para la publicación en 2011 de The Smile Sessions, una caja que recuperaba el material grabado en 1967 para el abortado disco Smile, marcó el principio del reencuentro.

Ahora, con Wilson y Mike Love trabajando codo con codo tras años de intercambiar denuncias por derechos de autor, llega un disco que mira al pasado sin sonar forzado, una música nostálgica que se apoya en los puntos fuertes que los consolidaron y que, pese al tiempo transcurrido, no suena crepuscular hasta el cierre, Summer's gone.

"Después de todo lo que se ha dicho, la música sigue girando en mi cabeza./No puedo olvidar el sentimiento mágico de aquel verano enamorado. /Quiero llevarte allí./¿Quiéres pasar las páginas hacia atrás?/ Recuerdos y fotografías./El mundo ha cambiado, pero el juego sigue siendo el mismo", cantan como si de una declaración de principios se tratara en Isn't it time.

Están presentes los juegos armónicos que son sello de la casa, con David Marks llevando la voz cantante en la mayor parte de los temas, con alguna salvedad como Daybreak over the ocean, en la que es el propio Brian Wilson quien toma las riendas.

El sabor añejo se aprecia desde el primer corte, la intro Think about the days, y el segundo, el single That's why God made the radio, un homenaje a aquellas emisiones radiofónicas en las que sonaban Chuck Berry y Little Richard.

No faltan más referencias a elementos del acervo lúdico estadounidense, como Spring Vacation, que incluso incorpora en su estribillo letras autorreferenciales ("Spring vacation, good vibrations").

En otros, como en The private life of Bill and Sue, ironizan sobre la sobrexposición a los medios de presuntas estrellas en programas de telerrealidad ("Santa Barbara to Jersey Shore, at the line in the grocery store").

"Hemos cerrado el círculo. Compartir nuestros recuerdos y nuestro presente en el estudio ha sido estupendo, especialmente cuando cantábamos juntos alrededor del micro, escuchándonos y mirándonos", dijo Al Jardine sobre la grabación en los estudios Ocean Way de Los Angeles (EEUU) de este, su vigésimo noveno disco de estudio. Todos estos mimbres conforman un álbum en general vitalista y luminoso, idóneo para conducir por una carretera junto al mar, con la ventanilla bajada, como dicen en From there to back again: "Las nubes están abriéndose, es un bonito día, para una maravillosa huida".

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