Las cuentas no le salen a Saverio Constanzo

  • El director presenta en la Mostra 'La soledad de los números primos'

La soledad de los números primos, la cuarta y última película italiana presentada ayer en el Festival de Venecia, puntúa a la baja y ha desinflado la expectación sobre este trabajo a juzgar por la recepción de LA cinta.

Su director, Saverio Costanzo, transforma en imágenes la popular novela homónima de Paolo Giordano, quien se unió al proyecto con su colaboración en el guión. "Es una película de terror emocional", la definió el director. La soledad de los números primos, una de las producciones locales más esperadas, está protagonizada por el debutante Luca Marinelli y una de las actrices italianas más solicitadas del momento, Alba Rohrwacher. Sus personajes surgen de sendas tragedias durante su infancia.

En el caso del personaje de Luca por haber perdido a su hermana gemela, una niña autista, en un parque, mientras que en el de Rohrwacher, por un accidente de esquí. Mientras en la novela la historia transcurre de forma cronológica, Costanzo va y viene del presente al pasado con la intención no tanto de mostrar lo que marcó la infancia de los protagonistas sino indagando el por qué.

"Ir al cine a ver una historia que conoces de alguna forma niega la fuerza del cine", comentó el director sobre su elección a la hora de contar la historia, en la que hace un uso (en más de una opinión abusivo) de la música, para ir situando a temporalmente a los personajes, ya que la trama se extiende durante unos 20 años.

Toda esa atmósfera de introspección y soledad que respira en la novela el protagonista masculino, que se convierte en un genio de las matemáticas, no se encuentra en la gran pantalla. Elogiado sin embargo fue el trabajo de la delgada actriz Rohrwacher, quien tuvo que perder más de diez kilos para mostrar la anorexia de su personaje. Nacido en Roma hace 34 años, Costanzo reconoció que era una adaptación dificilísima, pero aunque se ha respetado la historia, la ha reescrito en colaboración con Giordano, quien también acompañó al equipo de la película en Venecia. Giordano comentó que no quería experimentar la historia que le obsesionó tanto durante la escritura de la novela como después de su publicación y se dejó llevar por las intenciones del director.

Los números también parecen marcar la presencia del japonés Takashi Miike, quien se multiplica en Venecia con tres películas en el festival. 3 Assassins, un remake de la película que Eichi Kudo firmó en 1963, es la única que concurre al León de Oro y tan sólo ha conseguido entusiasmar a los fans de los samurais.

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