El debut del sonido Monterrey

  • Cuatro andaluces crean un sello de música que lanzará sus dos primeras referencias en enero

De momento, Monterrey, un sello discográfico creado en la ciudad, suena a garage y a rhythm & blues británico, cortesía de la banda The Del Shapiros, curtida en el circuito internacional underground de su palo. Y también a las intransferibles canciones de Pony Bravo, grupo también andaluz que define como una suma de "rock, canción popular melodramática y experimental" su música, una sorprendente y compacta combinación del blues chamánico de The Doors, la modernidad metronómica del krautrock, hipnosis psicodélica y ecos flamencos. Monterrey publicará en enero el debut discográfico de las dos formaciones. De The Del Shapiros, un lanzamiento "muy de género", saldrá un single en una edición limitada de 500 vinilos de siete pulgadas. Y siempre se podrán comprar en internet (en su web www.discosmonterrey.com, en construcción). En los segundos, David Pareja, uno de los socios del sello, ve "algo especial, como sucedió con Maga".

"Como negocio, esto es suicida, pero no tenemos más intención que pasarlo bien, invertir lo que ganamos en nuestros trabajos, conseguir lo justo para seguir sacando discos y grupos", dice Nacho Valero, otro de los fundadores de Monterrey junto a Darío García y Nacho Sánchez. La idea surgió en una de las fiestas organizadas este verano por el videoclub El Gabinete del Doctor Letamendi, del que Valero y García son propietarios. Sánchez es diseñador gráfico y Pareja, un asiduo desde hace años en el mundillo musical (ha trabajado como programador en Territorios y es una firma asidua de Clone).

La grabación del single de The Del Shapiros -grabaron ocho temas más que integrarán en el futuro su primer largo- les costó 4.000 euros. La firmó en Asturias Jorge Explosion, de Doctor Explosion, una de las bandas prácticamente clásicas del indie español. Pony Bravo prefirieron autoproducirse. "Aspiramos a que nuestros discos sean buenos, finos. De momento hemos tirado por el rock antiguo, pero tenemos gustos muy variados", explica Valero. "También nos gusta poder trabajar con gente de aquí, sería bonito crear una miniescena aparte de discos bonitos. A nosotros ya nos conocen, saben [los grupos] que estamos en esto porque nos gusta, y somos transparentes", añade David Pareja.

En Monterrey han asumido que el disco es ya, más que otra cosa, "un objeto promocional". Por eso centrarán la venta de sus ejemplares a través de internet y, para los muy interesados y fetichistas, cerrarán acuerdos con tiendas de discos especializadas de todo el país.

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