el delegado fajador

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Pedro Benzal le pasa el micro de TG7 a Juan García Montero en la presentación del Festival de Jazz. Los trastos acaban en el suelo y el concejal aprovecha la ocasión para firmar otro episodio del Aquí no hay quien viva de las instituciones granadinas: "El delegado no le tiene aprecio a la televisión municipal", dice pícaro ante los periodistas. "Sí, una televisión que siempre llega cuando el delegado ya ha terminado de hablar", responde Benzal con más reflejos que Iker Casillas cuando sacó el disparo a bocajarro de Robben en la final del Mundial.

El delegado de Cultura de la Junta de Andalucía acaba de cumplir un lustro en el cargo y ha pasado de novato a ser el decano de los delegados. En estos cinco años ha demostrado ser un político fajador, de los que no eluden el cuerpo a cuerpo. Un Joe Frazier de los despachos. Es quizás de los políticos de la Junta que mejor se han adaptado a la guerra de trincheras (y zanjas) del Ayuntamiento y ha ajustado su tono al de los inquilinos de la Plaza del Carmen. De paso ha dejado perlas como definir al alcalde Granada de "terrorista patrimonial" cuando, en una de esas polémicas cíclicas de la ciudad , el primero de los granadinos volvió a insistir en la necesidad de hacer un túnel que conecte Granada con la Alhambra. En un partido, el PSOE, 'anestesiado' con la debacle del 20-N, Benzal multiplica sus brazos para mantener cuantos pulsos sean necesarios, representando el papel del Can Cerbero de la Junta en Granada.

Al frente del Área de Patrimonio ha mantenido un frenético ritmo de trabajo a la hora de tramitar expedientes. Escrupuloso con la legalidad, no ha dudado en parar obras al Ayuntamiento cuando se iniciaron los trabajos sin contar con los permisos necesarios. Precisamente uno de sus primeros 'encontronazos' fue con la Concejalía de Urbanismo. En principio tuvo como partenaire a Luis Gerardo García Royo y después bailó el vals de la polémica con Isabel Nieto. La reforma del Paseo del Salón al poco de llegar a la delegación de Cultura fue el primer episodio del desencuentro con el Ayuntamiento. Meticuloso, Benzal siempre defendió que las instituciones deben ser ejemplares a la hora de cumplir con los requisitos legales, así que no le tembló el pulso a la hora de paralizar las obras por la falta de unos pliegos en la documentación. "La actuación de García-Royo ha sido muy atrevida y la Junta no tiene intención de fastidiar a nadie, sí de salvaguardar el patrimonio".

Otro momento estelar llegó con la declaración como BIC del entorno del Palacio de Bibataubín, iniciativa de su delegación que coincidió con el ya olvidado proyecto de instalar un 'chiringuito' en la Fuente de las Batallas. Discutible, como cualquier cuestión que tenga que ver con el buen gusto, el Ayuntamiento chocó una vez más con Cultura y con la agilidad del delegado, que consiguió con este trámite que cualquier actuación tuviese que ser supervisada por su departamento.

Teclear el nombre de Pedro Benzal en Google supone una catarata de resultados (más de 90.000 referencias). Y sin duda material documental debe haber para que todas se refirieran a él, con más tiempo las hubiéramos comprobado una a una. Es una muestra de su incansable trabajo, torrente al que se ha visto abocado su equipo, que no para de manejar expedientes kilométricos y de hacer kilómetros para conocer de primera mano la situación del patrimonio en la provincia. Concretamente a Orce se ha desplazado Benzal con asiduidad acompañando a los distintos consejeros que en este tiempo se han quemado en mayor o menor medida con la patata caliente de los yacimientos que puso en el mapa científico José Gibert. Llegó en 2006 con los trabajos en stand by, con un enfrentamiento más o menos abierto entre los distintos equipos de investigadores que han trabajado en Venta Micena. Se marcó como objetivo la elaboración de un Plan Director para regular la zona y con esta premisa se sucedieron en la Consejería de Cultura Carmen Calvo, Rosa Torres y Paulino Plata. A todos los cambios de titular en esta cartera sobrevivió Benzal y finalmente, con Paulino Plata (actual consejero), ha conseguido por fin su Plan Director para Orce y que los arqueólogos regresen a los yacimientos.

La medalla del Centro Lorca no se la ha podido colgar en cambio, aunque bien podría recibir el premio a la vehemencia en sus encendidas defensas de la gestión de la Junta. De hecho, llegó a pedir al Ayuntamiento de la capital un poco de "vergüenza política" cuando se refiere al Centro Lorca porque "no ha puesto ni un euro para su puesta en marcha".

Y es que a Benzal, de ser futbolista, le valdría el tópico de que siente los colores. No se cansa de repetir que la agenda cultural de Granada sería casi una página en blanco de no ser por su Consejería, que el Teatro Alhambra "es el único con una programación estable y de calidad", que participa "poniendo más dinero que nadie" en la Orquesta Ciudad de Granada (OCG) o en el Festival de Música y Danza... Incluso en las tediosas obras del metro ha sido más rápido que las taladradoras a la hora de catalogar y resolver los expedientes de cuantos restos arqueológicos han ido apareciendo. Pero tampoco olvida resaltar que cuando se completen las obras, Granada entrará en el selecto club de ciudades con metro, la séptima en España.

Pero no se puede completar un perfil del delegado de Cultura sin mencionar a su 'Doctor No' particular, el concejal Juan García Montero; lo mismo protagonizan por la mañana en una rueda de prensa una escena del Tenorio y por la tarde cambian de género y escenifican Julio César, puñaladas dialécticas incluidas, pero sin la grandeza literaria de Shakespeare. En una entrevista con este periódico, Benzal dijo que "los políticos deben tener un modus vivendi aparte de las instituciones". Profesor de instituto en excedencia, la declaración era una puya con destinatario: García Montero. Quizás en las noches de caña y tapa granadina que a ambos se les ve compartir de vez en cuando se pedirán disculpas mutuas o alardearán de sus ocurrencias contra el otro… los designios de la política.

Y ahora, que parece difícil imaginarse la delegación con otro inquilino, llegan las elecciones autonómicas de marzo: "El votante socialista, que es muy exigente, nos ha dado ya dos bofetadas electorales, pero creo que no nos dará la tercera". En este caso, vista su trayectoria y resistencia, es más que probable que Benzal siga acudiendo cada día a su despacho del Paseo de la Bomba, a activar o desactivar polémicas.

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