"El bombo empezó para marcar el ritmo y ahora es nuestra tarjeta"

  • La 'big band' de Muchachito Bombo Infierno actúa esta noche en el Coliseo de Atarfe para regalar en directo el rock'n'roll rumbero de 'Visto lo Visto', su nuevo disco

Un aluvión de ritmo con una inyección de rumba catalana aderezado con una pizca de swing, rock and roll y reggae es la receta con la que quiere hacer temblar esta noche el Coliseo de Atarfe Muchachito Bombo Infierno. Con el aspecto de una 'big band' y el estilo arrabalero, el grupo lleva ya cuatro años llenando de música los escenarios de toda España. Jairo Perera, Muchachito, se desmarca de etiquetas y apuesta por ser sólo él.

-¿Cómo surge una banda tan plural en la que, además de cantar y componer, toca la guitarra y el bombo?

-Surgió de la casualidad. Cada uno estábamos en distintos grupos con movidas diferentes. Yo estuve ocho años en Trimelón y después cuatro años solo, tocando en un circuito muy subterráneo, en bares y tabernas. Entonces empezamos a tocar como amigos y poquito a poco le fue gustando nuestra propuesta a la gente, nos fueron llamando de más sitios y la cosa fue cuajando.

-¿Y los apellidos de Bombo Infierno?

-La rumba catalana lleva el 'bombo a tierra' o 'a negra', es decir, con un compás continuo, como en la música disco, en el funk o en casi toda la contemporánea. En los cuatro años que estuve solo, tocaba la guitarra encima de un palé al que golpeaba para marcarme el ritmo, porque la gente hacía mucha juerga con las palmas. Cuando empezamos a tocar todos juntos yo llevé el bombo para dirigir un poco, para marcar el ritmo, y ahora es nuestra tarjeta. Somos un grupo raro en el que lo primero que ve la gente encima del escenario es el bombo.

-Compone todos los temas partiendo de su realidad. ¿Qué busca contar?

-Me inspiro un poco en la vida que vivo yo, le canto a mis cosas, con el pensamiento que tiene mucha gente: vivir a mi manera, tranquilo y en paz. Es algo simple, pero a la gente le ha gustado el lenguaje, le ha cogido cariño y ahí estamos. Mientras nos permitan seguir manteniendo una banda grande, ahí seguiremos.

-Pero tampoco faltan versiones de otros autores y grupos...

-En cada disco metemos una versión de alguien a quien admiramos. No versionamos tal cual, nos gusta coger el tema y darle nuestro toque más personal.

-Esos grupos a los que admira, ¿son también sus maestros?

-Desde los seis años alucinaba mucho con Peret o con el Pescailla, era la música que escuchaban mis padres. Luego me acerqué a grupos ingleses y flipé cuando descubrí la poesía de Kiko Veneno o Pata Negra. Luego he tocado con ellos y a ninguno le ha gustado que lo trate de maestro ni que le pusiera méritos que decían que no eran suyos.

-¿Con qué canción se queda de su disco?

-Yo destacaría Aire, porque se la escribí a mi niña con mucho cariño y es una cosa que sentí de verdad. La hice de un tirón, no tardé ni cuatro minutos. Después hay otras canciones que tardé mucho en componerlas, son retales de un lado y de otro, como Vino y se fue. Aunque las dos me gustan, no tiene nada que ver el sentimiento que me provoca cada una.

-¿Qué significa para usted el Sur?

-Soy hijo de padres andaluces, de Jaén, estamos muy vinculados al Sur, somos 'cataluces', 'andalanes'. Viviendo allá, somos Sur, y eso influye en nuestra música, provoca la música más auténtica. Por eso no tengo acento catalán, cuando se repartía no me tocó.

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