"Quienes se encargaban del negocio de la música en España lo hicieron muy mal"

  • La banda de Pau Donés reivindica todo el rock que lleva dentro en su disco '¿Y ahora qué hacemos?'

Con ¿Y ahora qué hacemos? Jarabedepalo suma ya ocho discos a una carrera que comenzó a sonar gracias a La Flaca, "una de esas canciones de las que la gente se seguirá acordando después de muchos años". Reconvertidos de lo latino al rock, la banda de Pau Donés hace parada esta noche en el Auditorio Manuel de Falla dentro de una gira con un marcado acento americano.

-¿Qué tal está siendo la segunda vida en directo de su disco?

-Muy buena... Lanzamos el disco en marzo del año pasado, era el primero que hacíamos genuinamente rockero, así que montamos una banda de rock. Este año seguimos con esa gira pero con dos cambios notables: hemos recuperado en el repertorio temas de los más conocidos de Jarabe y hemos añadido al grupo un saxofonista. Llevamos un espectáculo muy rockero, lleno de canciones bien conocidas por los españoles y estamos encantados de poder ir a Granada, que en esta época debe estar de lujo...

-Curiosamente, están moviéndose por Latinoamérica más que nunca con el disco menos latino de su carrera...

-A los americanos les gusta mucho el rock... Desde hace quince años vamos a América y tenemos mucho trabajo allí, lo que sí es verdad es que ahora, como hay menos trabajo en España por todo este asunto de la crisis, se ve más nuestro trabajo fuera, aunque las cosas nos van bien allí desde hace tiempo.

-¿Cuántas veces se ha hecho a sí mismo la pregunta del título de su disco?

-Me lo pregunté mucho en el momento de hacerlo... Soy una persona bastante inquieta y eso es algo que siempre me ronda por la cabeza. Gracias a Dios, nosotros somos músicos de vocación, y a la pregunta de ¿y ahora qué hacemos? la respuesta está clara: música. De hecho, es lo que estoy haciendo ahora en mis ratos libres, que es preparar un disquito para el año que viene. Después de eso vendrá una gira americana durante octubre y noviembre que va a ser muy tocha.

-Da la impresión de que buscaban un cambio, de que el regreso al rock era algo que casi necesitaban...

-Sí, pero no nos paramos a pensar. Nos dijimos: ¿qué nos apetece? ¿qué nos late en estos momento? La respuesta era hacer un disco más cañero, así que montamos una banda de rock al uso. Sabíamos que no era una apuesta fácil porque veníamos de hacer un tipo de música que estaba llegando a mucha gente que quería escucharnos de una manera determinada y no sabíamos si el rock les iba a gustar...

-Pues la apuesta por el rock la hacen en unos tiempos en los que parece que el pop lleva ventaja...

-Yo creo que vivimos en una época pop y, por lo tanto, lo que más vende es el pop. Pero es un pop aséptico, que tiene que ver con la imagen del artista y con unos patrones musicales muy concretos y muy estereotipados. Yo soy músico y el día que mi música no interese igual sí que lo dejo, pero mientras tanto voy a seguir haciendo las cosas como a mí me parece que las tengo que hacer. Al final, las canciones que emocionan a la gente son para siempre, y ésas son canciones que tienen mensaje, con contenido, sin fecha de caducidad. En cambio, yo creo que las canciones que están sonando ahora en la radio son canciones que de aquí a diez años nadie se acordará de ellas. En cambio, de La Flaca mucha gente se seguirá acordando...

-¿Ésa es la recompensa más grande para un músico?

-Desde luego... Y creo que éste es uno de los grandes secretos para que Jarabedepalo después de tantos años siga teniendo el éxito y la repercusión entre comillas que tenemos. Hay unas cuantas o un montón de canciones que de una forma u otra han llegado al corazón de la gente.

-Contar ya con ocho discos tal y como están las cosas ahora en la música, ¿es de privilegiados?

-Igual es que soy de la vieja escuela, pero para mí es lo normal. Lo que para mí no es lo normal es que los grupos duren dos o tres años y para fuera, que al músico se le considere más una celebrity o un florero que a un músico. Lo que no es normal es que la música no sea considerada una parte de la cultura. Además, el caso español es rarísimo. Nosotros tenemos la suerte de trabajar fuera y no tiene nada que ver la consideración del músico en el resto del mundo: la música es cultura, la gente te sigue y va a los conciertos, canta las canciones, tiene interés de saber de ti... Así es como debe ser, lo otro para mí es un poco ciencia ficción. La música para los españoles viene a ser algo para el ocio, para escuchar en la discoteca...

-¿Y cómo han cambiado las cosas en este tiempo para alguien que se dedica a la música?

-Para nosotros no mucho en el sentido de que nos seguimos ganando bien la vida, tenemos la oportunidad de viajar mucho y si no tenemos conciertos en España los tenemos fuera, y si no vendemos discos en España los vendemos fuera. Sí que es verdad que el caso español es grave: en España no se compran discos, se piratean; en España no se paga por los conciertos porque nos hemos cargado el negocio de la música dejándonos contratar por Ayuntamientos por un dineral y viniendo la gente a vernos gratis en las fiestas. Las radios solo ponen música en inglés porque es lo que nos han acostumbrado a escuchar y es lo que queremos escuchar. Al final, aquí las cosas habrá que tomárselas en algún momento en serio porque lo que está claro es que a los españoles nos gusta muchísimo la música, pero los que se encargaban del negocio lo hicieron muy mal.

-¿Y qué crisis es ahora más fuerte: la económica, la de ideas o la de valores?

-Creo que la crisis que estamos sufriendo actualmente es sobre todo una crisis de valores que desembocó en una serie de operaciones financieras que desencadenaron una crisis económica importante. Yo, por lo que veo fuera, los países que están en crisis se plantean trabajar para superarlo, en España no estoy muy seguro de que hayamos querido hacer eso, y el ejemplo más claro es el caso de la banca. Estamos en crisis desde hace tres años y aún no nos hemos dado cuenta, creo que aquí no lo estamos haciendo nada bien...

-¿Hay algo del mundo de la música de lo que le hubiese gustado que le avisaran?

-Quizá el no vivirla muy deprisa. Nosotros vivimos nuestros diez primeros años a toda velocidad y quizá me hubiese gustado ir un poco más despacito, pero por lo general prefiero ir aprendiendo.

-Acaba de poner en marcha el grupo Flaco Donés y los Superelegantes. ¿Con qué espíritu nace?

-Con el de tener otro grupo como los de antes, que nos veíamos en el local de ensayo, nos tomábamos unas birras y tocábamos en garitos donde teníamos a la gente a un palmo de la cara. Es una necesidad. Cuando de tu vocación haces tu profesión pierdes en algunas cosas calidad y la quería recuperar. Montamos esta banda y la verdad es que estoy encantado. Tocamos las canciones que cantamos en la ducha. Somos de la misma generación y crecimos con una serie de canciones que conforman la banda sonora de nuestra vida: de Nacha Pop, El último de la fila, Radio Futura... Lo que no queremos es profesionalizarlo y no vamos a grabar un disco ni vamos a entrar en el circuito comercial.

-¿El futuro se plantea igual de rockero?

-Sí, volveremos a hacer un disco de rock. Ésa es la línea que vamos a seguir por muchos años en Jarabe.

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