La enorme magia de Fabio Biondi

Da gusto recibir en nuestra ciudad a una batuta como la de Fabio Biondi, violinista de talla mundial y director de Europa Galante. Conocedor de nuestra orquesta, Biondi demostró seguir conservando ese toque a caballo entre lo histórico y lo innovador que ha hecho de su labor como director una atractiva experiencia para los oídos más exigentes. Bajo sus directrices la Orquesta Ciudad de Granada sonó con la viveza, calidez interpretativa y perfección técnica que han sido siempre propias de ella.

Fabio Biondi abordó en su visita a Granada un programa centrado por completo en el siglo XVIII. No en vano, a Biondi se le conoce sobre todo por su labor de difusión de la música clásica y barroca; lo cierto es que, a juzgar por lo que pudimos escuchar, nos encontramos ante uno de los grandes artesanos de este repertorio que, sin embargo, no renuncia a una concepción purista y moderna al mismo tiempo.

Abriendo su intervención dirigió la obertura de La Clemenza di Tito, la última ópera seria de Mozart. Esta obertura, que aúna en sí algunos de los motivos musicales de la ópera y el tono épico de su libreto, sirvió a director y orquesta para captar la atención del público y predisponerlo positivamente.

Igualmente sugerente fue la pieza que le siguió, la breve Sinfonía en Re mayor de Pietro Nardini. De corte preclásico, la obra se articula en tres breves movimientos que responden al esquema de obertura italiana rápido-lento-rápido. La delicadeza de los motivos melódicos, la textura camerística de la obra y la bondad interpretativa de la OCG hicieron de esta obra un momento sublime dentro del concierto. La primera parte del concierto se completó con una correcta interpretación de la Sinfonía núm. 49 'La passione' de Haydn.

La segunda parte fue doblemente atractiva porque, a la vez que pudimos disfrutar de la acertada dirección de Fabio Biondi, le vimos interpretar la parte solista del Concierto para violín núm. 7 de Mozart. Biondi dirigió desde su puesto solista, tocando un violín de Carlo F. Gagliano de 1766, que había pertenecido a su maestro Salvatore Cicero. Acometió con decisión y certeza una versión revisada de este concierto, quizás uno de los más controvertidos de la producción de Mozart debido a los añadidos que ha sufrido desde que el autor lo escribiera y dejara incompleto. De hecho, Biondi nos ofreció su particular revisión de la partitura, en la que hizo alguna concesión al virtuosismo del instrumento solista. La belleza de la escritura mozartiana se vio completada con una impresionante interpretación de Biondi, de cuya técnica y buen gusto no cabe duda alguna.

El concierto concluyó con la Sinfonía núm. 2 op. 7 de Boccherini, una de las primeras obras orquestales del autor. Nuevamente, la OCG tuvo oportunidad de demostrar el buen sonido que la caracteriza. Si el primer movimiento requirió de la formación un trabajo de conjunción tímbrica y un equilibrio acordes con el sentimiento preclásico de la obra, en el movimiento lento central transportó al auditorio a la estética camerística propia de los salones de corte, con una reducción de la densidad instrumental que permitió disfrutar de la capacidad solista de las cuerdas y vientos de nuestra orquesta. Con la sinfonía de Bocherini la OCG y Fabio Biondi pusieron el broche de oro a una velada clásica inolvidable.

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