El entramado laberíntico de Manolo Olmo

  • El artista malagueño expone una colección de dibujos en los que reivindica el camino entre la complejidad y la sencillez

Manolo Olmo. Un joven artista escrupuloso con sus creaciones y perfeccionista en el dibujo expone por primera vez de forma individual su obra en el Espacio Arrabal. Forma y contenido integra una colección de piezas de distintos tamaños en los que plasma con un estilo particular un laberinto de líneas y trazos que dan como resultado un entramado de imágenes que se funden en una sola creando otra nueva.

Desde los inicios de su carrera como pintor, Olmo ha bebido de las tendencias de grandes artistas como el norteamericano Edward Hopper y el británico Gary Hume. Precisamente son las líneas que caracterizan su obra. Su dibujo tiende a la ligereza y la perfección, un trazo simple que se desenvuelve sobre un fondo blanco. Olmo reivindica el camino entre la complejidad y la sencillez. Se encarga de someter sus creaciones a una encrucijada de elementos que se superponen unos con los otros conformando una síntesis de historias que se cruzan para formar una nueva. De ahí que el título de su última exposición Forma y contenido. Se trata del laberinto de imágenes que navegan en la mente del autor y fluyen para dejar entrever las vidas de unos personajes que se presentan miméticos sobre el lienzo. Rompe este carácter estático de sus protagonistas con la repetición de las figuras introduciendo movimiento; una simbología para hablar del tiempo y de cómo se repiten las escenas en la vida cotidiana: de "cómo te encuentras personas a la misma hora y en el mismo sitio".

La figura humana, los objetos de la vida cotidiana y las escenas urbanas son los elementos con los que juega el pintor en la confección de sus dibujos. El malagueño plantea el espacio y crea la línea y la superposición de las formas "que son todas una al final". Pone en relación el espacio interior con el espacio exterior, Olmo "entra en la penumbra de un dormitorio, que a la manera de Hopper, muestra aquella soleada mañana en un cuarto sólo habitado por una mujer que se quiebra lentamente en el bordillo de una cama", describe Luis Casablanca Migueles, profesor del departamento de Dibujo de Granada en el catálogo.

El perfeccionismo de Olmo se ve reflejado en el proceso de creación de sus composiciones. Parte de un estudio digital que analiza y expone hasta observar el resultado final antes de trasladarlo al papel. De ahí que un trabajo intuitivo se convierta en uno premeditado. Sus conocimientos en diseño gráfico le permiten desarrollar sus ideas en forma de borrador en programas informáticos para, después de hallar el equilibrio, volcarse en el soporte original de sus obras. "La perfección es algo que busca cualquier artista", afirma el pintor. Él lo hace en sus creaciones, lo que concede un ambiente fresco y ligero a pesar de la "maraña" de pinceladas que recorren el papel y definen unas figuras llenas de fuerza. Distintos soportes y materiales dan vida a las siluetas que centran las creaciones, desde rotuladores negros a barnices de colores térreos ligados a la naturaleza, el amarillo de la resina o el huevo.

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