Un episodio con sabor a son flamenco en la vida de Federico

  • Esta noche se entrena mundialmente en el ciclo 'Lorca en los jardines del Generalife' la obra '¡Oh Cuba!' de Francisco Ortuño

  • El espectáculo mezcla música, danza y teatro

Un episodio con sabor a son flamenco en la vida de Federico Un episodio con sabor a son flamenco en la vida de Federico

Un episodio con sabor a son flamenco en la vida de Federico

Hay algo que pocos saben sobre Federico García Lorca, un episodio de su vida que bailaba bajo el sol caliente de una isla de arenas blancas y con sabor a son. Fueron apenas cien días en los que el poeta se sintió más vivo que nunca, tanto que llegó a declarar que encantado se quedaría a vivir en aquel paraíso. La latitud por la que suspiraba el granadino era Cuba, un refugio para su espíritu que siempre llevó con él, que le cambió por dentro y que esta noche se recreará en el Teatro del Generalife.

¡Oh Cuba!suda lorquismo por todos sus poros. La obra late en clave de son cubano y zapatea fuerte con el flamenco, clave sustancial en la cadena genética de todo cuanto se haga en torno a la figura del autor de El Público. La obra que esta noche se estrena dentro del marco del ciclo Lorca en los jardines del Generalife, traerá "en dos pulsos y cinco latidos", como dice su director Francisco Ortuño, un pedacito de aquel Malecón desde hoy y hasta el próximo día 26 de agosto.

La obra podrá verse cada día a las 22:00 horas en el Teatro del Generalife hasta el 26 de agosto

El eje principal de la obra son textos de Federico García Lorca, clásicos e inéditos que el poeta dejó en la isla. Este pequeño detalle que conforma el alma del espectáculo, convierte a ¡Oh Cuba! en una rara avis, una pieza única en la extensa especie que gira en torno al granadino. Con poemas de su amigo Nicolás Guillén y testimonios de una radical razón poética y escénica, llegan a esta ciudad otros pedacitos del intelectual conjugados con una música potente y un cuerpo de baile espectacular.

¡Oh Cuba! cuenta con un equipo excepcional de 23 artistas en escena, tanto españoles como cubanos. Hay que reseñar que para la ocasión estarán en la ciudad el Ballet Español de Cuba con coreografía de Adrián Galia -otro guiño que encaja a la perfección en el planteamiento del espectáculo-. Los intérpretes estarán encabezados por la actriz Loles León que pondrá cuerpo y voz al duende lorquiano de Cuba.

Si los textos y la interpretación son la sístole de esta ecuación inexacta, la música es sin dudar la diástole de ¡Oh Cuba!. Todo lo que esta noche entrará por los oídos viene de la mano de Antonio Carmona y Diego Franco, encargado de la composición. Además se contará con la colaboración especial de la soprano cubana Alina Sánchez.

La dramaturgia, la sangre que ha de mover los espasmos cardiacos antes mencionados, está a cargo de un apasionado de la figura del de Fuente Vaqueros, un hombre mitad intelectual, mitad artista que no descuida ninguna de las facetas. Su nombre es Francisco Ortuño y se puede destacar de su pluma, tanto su sensibilidad como su manera de traer al presente a Lorca. No en vano cuenta que el poeta siempre le ha acompañado.

Además de otros logros académicos, hay que destacar su tesis doctoral Teoría de la literatura y del arte: El Público de Lorca: del texto a la escena. También ha impartido cursos en diferentes países sobre la dramaturgia lorquiana y ha montado en árabe clásico las obras Yerma y La casa de Bernarda Alba. Como director se debe reseñar su El público para Teatro del Sur, Comedia sin Título para Centro de Estudios Escénicos de Andalucía y Federico para el Centro Andaluz de Teatro.

En clave flamenca crea con Adrián Galia Don Juanfrente al espejo estrenado en La Cartoucherie de París y su última creación de danza/flamenca ha sido Carmen Lilith, estrenada en el Théâtre National Chaillot de Paris.

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