Muestra Gran Capitán acoge las 46 obras finalistas

La escenas urbanas centran el dibujo moderno actual

  • La séptima edición del concurso de la Academia de Bellas Artes reconoce los trabajos de Luis Javier Gayá, Emilio Luis Fernández y Eugenio Ocaña con los tres galardones

"El dibujo cada vez cobra más fuerza en el panorama artístico", explicaba ayer a este periódico el pintor Cayetano Aníbal, uno de los organizadores del Concurso de Dibujo que convoca anualmente la Academia de Bellas Artes de Granada y que ayer inauguró su séptima edición con una exposición de los trabajos finalistas en el Centro Gran Capitán.

Más de un centenar de trabajos, con temática libre y diversidad de técnicas y estilos, se han presentado al concurso que ha seleccionado 46 obras finalistas y nombrado ganadores de esta edición a Luis Javier Gayá, reconocido con el primer premio dotado de 4.000 euros por su obra SPQR; Emilio Luis Fernández Garrido fue galardonado por Me duelen los ojos de pintarte... a ti con el segundo premio, dotado de 2.500 euros; y como tercer finalista, Eugenio Ocaña por El abuelo modesto, premiado con 2.000 euros.

La exposición se compone de una serie de obras que representan la diversidad de estilos y técnicas posibles que se pueden practicar en el dibujo. Con una notable tendencia a las escenas urbanas, destacan, por número, las piezas con una ciudad como tema central, tratadas desde la figuración a la abstracción pasando por el realismo. En el caso de las obras galardonadas, según Aníbal, distan en sus estilos y protagonistas: "Me parece interesante que los tres premios sean de tendencias diferentes". Así, Javier Gayá, primer finalista, muestra una predilección por retratar paisajes de Roma. En esta ocasión se ha decantado por una "línea romántica y un trabajo con hechura". Por otra parte, Fernández Garrido ha llevado un aire lírico colmado de abstracción al concurso con un dibujo "sistemático y preciso", siendo ésta la segunda ocasión que resulta finalista del certamen y la primera que ha sido reconocido con un galardón. La nueva figuración expresionista está presente en el trabajo de Ocaña, "más cercano al convulso", matizaba el pintor granadino. Ocaña que también repite en el concurso persigue un estilo realista inspirado en las líneas barrocas de Zurbarán.

El certamen, que cumple este año su séptima edición, ha ido evolucionando paralelamente a las nuevas tendencias y propuestas artísticas del panorama nacional. "En los dos últimos años ha sido notable la mejora en la calidad de los trabajos presentados", coinciden Juan Vida y Cayetano Aníbal, organizadores del certamen. "La edición del año pasado y la actual", en su opinión, "han sido más brillantes que las anteriores en las que hubo menos calidad en el conjunto de las obras pero con un despunte en los trabajos de los artistas ganadores".

El objetivo desde su inicio ha sido que "el dibujo tuviese una identidad propia defendiendo la técnica como un concepto como tal". El Concurso de Dibujo surgió con la ilustración como estandarte, pero el concepto ha cambiado conforme han pasado los años hasta la actualidad, que "corresponde a una modernidad que se mueve por distintas líneas". Las propuestas de este año han llegado desde Madrid, Navarra, Palma de Mallorca, Francia e incluso China.

Los cambios no sólo lo han sufrido los estilos, también han variado algunas características de las bases del concurso y además los espacios expositivos. En las primeras ediciones las galerías privadas de la capital, como la Cartel o Jesús Puerto, acogieron la exposición de las creaciones seleccionadas, pero esta iniciativa, que cada vez cuenta con mayor proyección, ahora ocupa espacios cedidos por el Ayuntamiento que se adaptan a las necesidades actuales del certamen.

El dibujo ha adquirido más fuerza dentro y fuera de Granada; "una fuerza que antes no tenía una técnica en la que cada vez más artistas se vuelcan en la actualidad". Son pocas las exposiciones que proyectan el dibujo y, por ello, "es importante retomarlo como elemento de expresión". El problema viene, explica Aníbal, en la barrera que separa el dibujo del óleo o la témpera: "No se sabe dónde empieza o acaba". Siempre que el trazo sea el elemento sobresaliente de la obra se considera dibujo. En el concurso se tiene en cuenta como criterio la calidad de la obra dentro del estilo y la orientación de la misma, y que en el conjunto de las piezas seleccionadas haya una representación de los diversos estilos existentes en el actual panorama pictórico nacional.

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