'La esclusa', a medio camino entre la libertad y lo desconocido

  • La actriz Maica Barroso interpreta un duro papel dirigida por Silvie Nys; una historia sobre la última noche de una presa en la cárcel y su miedo al mundo exterior

"Un texto duro, denso, fácil para quien sepa escucharlo. Hermoso". La esclusa llega hoy al Teatro Alhambra para contar la última noche en la cárcel de una presa que lleva dieciséis años encerrada. A medio camino entre lo conocido y lo que ya ha dejado de serlo, se enfrenta en un monólogo al miedo de abandonar "el útero en el que ya se había convertido para ella la prisión".

La actriz Maica Barroso es dirigida por la directora belga Silvie Nys en una obra de Michel Azama, quien escribió el texto basándose en la experiencia y los testimonios de doce presas que hicieron con él un taller en la cárcel francesa de Rennes. Un texto poético y político que refleja las preocupaciones actuales en la continua meditación que es el teatro para el dramaturgo francés.

De ahí surgieron las palabras y de ahí también la poesía que recorre cada momento de La esclusa, una obra que "ha hecho llorar mucho" a los espectadores que ya han podido disfrutarla, como contó ayer su directora durante la presentación en Granada. Por la historia transitan frases tan poéticas y filosóficas como "mi cajita se va a abrir y no soy un regalo para nadie" o "imaginar el amor me duele más que su ausencia", que dibujan en el monólogo la compleja personalidad del personaje .

"Nadie está a salvo de un acto irreversible ni de la horrible sombra de la culpa", afirma Nys. En ese sentido, la obra se convierte en la reflexión sobre una realidad que se sabe que existe pero que suele ser invisible para el resto de la sociedad.

"Una persona sigue siendo culpable aunque haya pagado por lo que hizo". La sevillana Maica Barroso se enfrenta sola, encerrada en un rectángulo, a la vitalidad y desesperación de un personaje que ha de volver a un mundo diferente, al que ha perdido de vista hace mucho. "Su madre, la única que podía devolverle la confianza perdida, acaba de morir, sus dos hijos ya mayores no la necesitan...". Todo ha cambiado y ella se agarra a la palabra para intentar salvarse.

Después de cuatro años de búsqueda de un productor, "volviendo precisamente de Granada-explica la directora belga afincada en Sevilla desde hace una década- recibí la llamada de Maica diciéndome que el empresario José Miguel Roso se había interesado por la obra".

Desde entonces, La esclusa se ha representado en el Teatro Central de Sevilla, la sala Gades del Teatro Cánovas de Málaga o en la Feria del Teatro en el Sur de Palma del Río con "mucho éxito" y la aplaudida actuación de una actriz que pone el cuerpo y el alma en su actuación. De hecho, la directora alaba "el talento y la valentía particular que hacen falta para interpretar un papel como éste; cargado de matices y cambios de emoción sin caer en la autocomplacencia" .

Desde la sencillez y la crudeza de la historia tremendamente humana y emocional se llega a entender parte del mundo caótico y absolutamente complejo de la mente de una presa que ya no entiende el concepto de la palabra libertad y que, aun así, no pierde la esperanza ni la fuerza. A medio camino entre el interior y el exterior, entre el ayer y el mañana.

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