"No escondo que el proyecto de la OCG me hace ilusión"

  • El director asturiano, el preferido por los músicos, dirige esta noche a la Orquesta Ciudad de Granada y no descarta ser el director artístico de la formación en el futuro

Con una sonrisa en la cara. Así salen los músicos de la Orquesta Ciudad de Granada (OCG) tras un ensayo con Pablo González. Hay feeling con un director que más que corregir parece que sugiere. González, que será director invitado tras la marcha de Kantorow, no cierra las puertas a asumir la dirección artística. "Si viniera a Granada me volcaría y estaría encantado", dice con ilusión. Estos días dirige a la orquesta con un programa elegido por el propio público.

-¿Es buen programador el público de Granada?

-Sí, además ha sido muy imaginativo. De hecho, el principal problema es que había propuestas que no se ajustaban a las condiciones de la OCG en cuanto a plantilla.

-Es usted el director preferido por los músicos. ¿En qué momento se encuentra la orquesta en los últimos coletazos de la era Kantorow?

-Me he encontrado con unos músicos con muchas ganas de trabajar. Lo que más me gusta, además de su nivel artístico, uno de los más grandes de España y no lo digo por quedar bien, es la ambición artística. La OCG distingue por tener tendencia a la superación. A mí a veces se me olvida, en el buen sentido, que es una orquesta profesional. Cuando vengo aquí tengo la sensación de que estamos buscando cosas especiales. No es un concierto más.

-¿Es lo que podría hacer a un director decantarse por la OCG respecto a otras formaciones de mayor presupuesto?

-A la hora de escoger un proyecto yo valoro las posibilidades artísticas que la orquesta me ofrece. Que una orquesta tenga mayor o menos dotación económica me da igual siempre que yo pueda abordar proyectos artísticos que me motiven.

-¿Es compleja la relación entre músicos y director?

-Hay que tener voluntad de comunicación y de escucha. Si el director no tiene presente las necesidades de los músicos y al revés, ellos no tienen presente la dirección artística, la cosa no llega a buen término.

-¿Un director debe ser amigo de los músicos?

-Es un punto delicado. Mucha gente le otorga demasiada importancia. El secreto es ser natural, ser un profesional y dar facilidades de comunicación. Pero esto debe ser fluido, natural, no impostado.

-¿Cuándo se agota el ciclo de un director al frente de una orquesta?

-Depende. Hay muchos matrimonios que llegan a un punto en el que se empiezan a agotar, y es donde surge cómo mantener esa relación viva. En las orquestas, hay gente que dice que es a los cinco años donde llega un punto de rutina, aunque hay excepciones. Hay que aceptar que en la relación entre la orquesta y el director hay un desgaste, y es muy sabio por parte del director saber cuál es el momento de irse.

-Parece que Salvador Mas se hará cargo de la OCG como director titular para afrontar una etapa de transición. Usted tiene proyectos hasta 2010. ¿Se plantea seriamente hacerse cargo en el futuro de la OCG?

-No me planteo nada hasta que no se me ofrezca nada. Si la OCG me ofreciera algo yo tendría que estudiarlo. Lo adecuado es que la orquesta tenga la capacidad de expresar su opinión. Yo estaría encantado de valorar una propuesta y ver qué seríamos capaces de hacer juntos. Si viniera a Granada me volcaría y estaría encantado, igual que sé que Salvador Mas es un profesional de gran experiencia y muy valorado.

-¿Qué le parece la figura de un director de transición?

-Me parece un término feo, a mí no me gustaría ser un director de transición. Ahora, si la orquesta lo necesita y el maestro lo acepta, pues perfecto. Pero es una cuestión de la orquesta, yo ahora soy director invitado. Pero no escondo que el proyecto de la OCG me hace ilusión, estoy muy bien trabajando con ellos. Si me llaman para ser director titular nos sentaremos, pero eso ahora mismo no me preocupa.

-El gerente dice que la OCG debe definir su personalidad por encima del director de turno. ¿Cuál debe ser esta personalidad?

-Es un punto muy importante. Las grandes orquestas a nivel mundial tienen una personalidad definida. La Sinfónica de Londres tiene una gran personalidad, sin duda, nadie lo discute, pero la ves tocar un día con Colin Davis y al día siguiente con Guerguiev y son absolutamente diferentes. El carácter propio debe incluir la flexibilidad, y eso es tarea del director titular. Esto es algo que se trabaja mucho en Inglaterra, no hace tanta falta parar y explicar en los ensayos, sino que con la mirada y la respiración se amoldan al director. El tema del carácter de la orquesta es algo que no debe pensarse. La orquesta, en cuanto gana calidad y autoestima, gana en personalidad propia. Es como la evolución de un ser humano. Con catorce años es difícil tener voz propia, son las mismas etapas que debe superar una orquesta hasta llegar a su madurez.

-¿La OCG ha pasado su adolescencia?

-Algo parecido.

-¿Es urgente la ampliación de la orquesta de la que se habla?

-Urgente no es la palabra, pero sí interesante y adecuada. Es el momento de hacerlo, porque amplía las posibilidades del repertorio, pero debe hacerse cuando haya medios para que sea sostenible y la selección de personal mantenga la línea tan fantástica que ha mantenido hasta ahora, porque Granada es un ejemplo de una orquesta bien hecha desde el principio. La ampliación es adecuada y muy interesante.

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