El espíritu indestructible de Tabletom

Rara avis entre los raros, los inclasificables Tabletom vuelven a Granada cuando se cumplen cuarenta años desde su formación. Habría que inventar un género específico en el que solo cabrían ellos para ubicar estilísticamente a un grupo que desde el 76 lleva dando guerra y desde su debut discográfico, el mítico Mezclalina, decidieron soslayar las barreras que impedían a otros acometer una confluencia de estilos incompatibles e irreconciliables pero que en sus manos se convertían en una suerte de locura sónica, en una banda única en su especie e inmune a las definiciones. Hippies y punkies antes de que se inventara el punk, tan rockeros como jazzeros antes de que llegara todo eso de la fusión, flamencos y blueseros, proto-reggae, funky sideral, bossanova marciana, caribeños, progresivos y multipolares, acabaron siendo sin saberlo precursores del mestizaje, con el encanto que solo tienen los grupos que carecen de conciencia. Tabletom vuelven renovados y con nuevo disco. Se llama Luna de Mayo y es el primero que afrontan sin la presencia del insustituible Rockberto y tras el periodo de transición con Tony Moreno, de Eskorzo. Superada esa etapa, esta noche vuelven a la sala El Tren.

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