arte

Los esquemas de una bella ilustración

  • María José Casermeiro, que siempre ha estado en posesión de un lenguaje artístico que asumía los entusiasmos creativos de la ilustración, expone en el Taller de Grabado La Granja

MARÍA JESÚS CASERMEIRO. Taller de Grabado La Granja, Granada.

Hacía tiempo que no sabíamos nada de María Jesús Casermeiro, la artista sevillana que siempre había demostrado su gran sensibilidad y su conocimiento en todas cuantas facetas creativas había acometido. Su conocimiento de los modos y de las formas del grabado, del diseño, de la pintura, de la edición de libros -esta junto a su compañero Manolo García- la han hecho poseedora de una solvencia artística valorada y respetada desde todos los sectores. Ahora llega hasta los dominios de ese otro gran artista que es Emilio Luis Fernández, a ese taller de grabado La Granja, en la granadina calle Cañaveral, donde, además, de servir de centro experimental y de enseñanza de algunos de los planteamientos artísticos actuales, sus espacios expositivos acogen, sin solución de continuidad, muestras de importancia contrastada y suma solvencia.

María José Casermeiro siempre ha estado en posesión de un lenguaje artístico que asumía los entusiasmos creativos de la ilustración. Sus obras ofrecen episodios representativos de una historia real o inventada. Con una facilidad increible para asumir desarrollos evocadores, la artista nos conduce por unos paisajes presentidos donde los esquemas de lo mediato y lo inmediato diluyen sus espacios.

Por sus obras transcurren personajes que deambulen en un escenario idílico, con muchos elementos extraídos de la arquitectura clásica o sacados de una sutil naturaleza con sus contornos concretos muy diluidos para que todo evoque una escena sacada del mundo de los sueños. Junto a estos especiales horizontes y yuxtaponiéndose a ellos, la artista sevillana nos introduce en bellos paisajes donde todo es susceptible de presentar sus formas imposibles, sus relatos llenos de referencias, sus múltiples signos y símbolos sacados de un universo donde la realidad queda suspendida en una maraña envuelta en sensaciones.

Series como La niña muerta, Aires de Italia o La renovación del mito nos introducen en una pintura de mucho esquematismo, con signos y símbolos de una iconografía soñada, presentida o extraída de un imaginario muy bien estructurado, con los elementos perfectamente organizados para que todo desencadene los registros referenciales de una historia lista para ser asumida, bien leída o simplemente imaginada.

La exposición que organiza Emilio Luis en su Granja creativa plantea una pintura muy bien conformada en fondo y forma, con los elementos pictóricos muy bien consensuados para que oferten lícidos desenlaces. La obra de María Jesús Casermeiro nos vuelve a conducir por ese universo de situaciones presentidas, por ese espacio de duermevelas, por ese horizonte donde levitan personajes entre signos y símbolos de una mitología muy bien construida para que relaten sus infinitas historias generadas en una mente de apasionante sensibilidad y fortaleza creativa

De nuevo hemos encontrado a María Jesús Casermeiro en plena joven madurez artística, con su iconografía de imposibles, sus relatos pintados que descubre historias de felices encuadres pictóricos y envolventes desarrollos de misterios cercanos.

Estamos, pues, ante una artista llena de perfiles creativos, autora de aventuras muy bien argumentadas desde un sabio desarrollo artítico, con la realidad de la pintura acertadamente dispuesta para que describa sus más apasionantes ejercicios ilustrativos. Estamos ante la obra de una artista que siempre es esperada porque lo que ofrece en todo momento deja satisfecho.

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