arquitectura Adiós al autor de más de 20.000 edificios

La experimentación permanente

  • La pasada semana murió en Madrid a los 83 años el arquitecto onubense Eleuterio Población, autor del Hotel Granada Center, edificio urbano hacia el exterior y monumental hacia el interior

El pasado 17 de noviembre falleció en Madrid el arquitecto Eleuterio Población Knappe, prolífico profesional nacido en Huelva en 1928 y titulado en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1954. Autor de más de 20.000 edificios, fue Decano del Colegio de Arquitectos de Madrid, miembro del jurado de los Premios Príncipe de Asturias y asesor de la Exposición Universal de Sevilla de 1992.

Su primera obra, el Paseo Marítimo de Santa Cruz de Tenerife construido tras resultar ganador en un concurso internacional, le permitió instalarse en Madrid, donde mantuvo su despacho profesional. Transformó la imagen del Madrid administrativo y bancario con edificios singulares en el barrio de Salamanca tales como el edificio Beatriz en calle Ortega y Gasset, el antiguo banco del Norte en calle Velázquez o la primitiva sede de Endesa en calle Príncipe de Vergara, hoy lujosa oficina del bufete Uría Menéndez. En la celosía blanca reticular y geométrica que reviste el Beatriz -donde se frustró una colaboración con el escultor Jorge Oteíza-, en la monumental esquina de hormigón cobijada por un violento alero del banco del Norte o en el brutalismo pulcro y culto de Endesa se observa un permanente compromiso con la modernidad, prescindiendo de fórmulas apriorísticas, ensayando con diversos materiales de acabado (del hormigón al acero) y encontrando en cada edificio una excusa para la arriesgada experimentación urbana.

Eleuterio Población mostró una admirable variedad de registros que encuentra su expresión más brillante en otros dos edificios madrileños: el conjunto residencial Parque de las Naciones (1968), donde tenía su estudio, y el Hotel Eurobuilding (1969). En ambos casos, unas pastillas rectangulares generan espacios comunes o se elevan sobre un zócalo ajardinado, definiendo mediante franjas continuas horizontales cajas impecablemente construidas que mezclan versiones importadas del optimismo tecnológico nórdico y del rigor funcionalista americano.

En 1992 obtuvo el primer premio para la construcción del Teatro de la Ópera en la Exposición Universal de Sevilla, pero problemas presupuestarios aconsejaron reformar el Teatro de la Maestranza y encargar a Eleuterio Población la construcción en La Cartuja de un auditorio al aire libre, hoy llamado Auditorio Rocío Jurado. Una colina artificial soporta parte del graderío, separándose del río Guadalquivir; dos grandes cuerpos construidos apoyan grandes vigas que sustentan los requerimientos técnicos de la instalación. Expresado desde un lenguaje intemporal aunque sin renunciar a los contenidos simbólicos y expresivos propios de estos eventos, el Auditorio obtuvo el premio al mejor edificio de la Exposición Universal. En Granada construyó en 1991 el Hotel Granada Center sobre una difícil parcela triangular resultante de la ordenación del entorno de San Jerónimo forzada por la búsqueda de visuales desde Fuentenueva hasta la torre del Monasterio. El interés de la propuesta hay que buscarlo en la limpieza de la articulación volumétrica, que resuelve el desnivel topográfico y la irregularidad geométrica del solar con rotundos elementos verticales aristados. El perímetro exterior genera una hilera de habitaciones con galería abierta sobre un monumental vacío interior, versión atenuada del cosmopolita lobby americano que refleja en su traza triangular las consecuencias geométricas de la parcelación. Las fachadas proponen una lectura horizontal del edificio mediante un ritmo de ventanas, separadas por elegantes parteluces, que ocupan la totalidad de la anchura de las habitaciones. La coronación del hotel a través de una arcada continua resta contundencia formal al edificio pero lo vincula, sin recurrir a la metáfora, a los últimos esfuerzos del posmodernismo de recuperar ciertos valores comunicativos propios de la arquitectura histórica. El hotel Granada Center no es ajeno a un entorno universitario de sólidas raíces arquitectónicas, adyacente al Colegio Mayor Albaicín de López de Asiaín (1966) y frente a la Facultad de Ciencias de López Müller (1969) y a la Escuela de Arquitectura Técnica proyectada por Carlos Pfeifer en 1969. Pero, al igual que ocurre con estas otras figuras sigilosas que pautan la ciudad con meritorios ejercicios disciplinares, quizás las luces cambiantes de la historia puedan enriquecer el debate con la relectura de Eleuterio Población, sistemáticamente silenciado por la crítica. Acaso la extensión de su obra ha disuelto los valores de uno de los arquitectos que explican el siglo XX por su irrenunciable modernidad, por su continua experimentación y por el riesgo que ha asumido en su apuesta por la permanente actualización de sus arquitecturas.

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