Una exposición imprescindible de una colección imprescindible

  • El Palacio de los Condes de Gabia muestra la Colección de Arte Contemporáneo de la Diputación, un fondo que acoge obras de Guerrero, Soledad Sevilla o Juan Vida

De cuando el entusiasmo es una magnífica oportunidad de volver a ver parte de la colección de arte contemporáneo de la Diputación Provincial de Granada. En esta ocasión se ha realizado una selección de artistas y, sobre todo, de obras creadas a partir de los años ochenta, periodo que se dio en llamarle la Generación del Entusiasmo, en un admirable término que acuñó el filósofo Simón Marchán para denominar a la pléyade de jóvenes artistas que en esos momentos estaban en lo más alto de su producción y que pudieron vivir el final de la transición política democrática, con la alternancia de poder producida en 1982. Es decir, el entusiasmo por ver cerrarse un ciclo y la esperanza de un futuro mejor, algo que es común denominador a casi toda la obra expuesta en esta estupenda exposición.

La Colección de Arte Contemporáneo de la Diputación Provincial de Granada tiene su origen en una decisión tomada también en los años ochenta, concretamente en 1988, fecha en la que se nombró una comisión encargada de ir formándola y que siempre lo hizo con la referencia en el horizonte de que se trataba de una colección pública, por lo que el criterio seguido para la selección debía ser un equilibrio perfecto entre calidad y coste.

Tanto es así, que una buena parte de esta obra fue finalmente donada por los propios autores y otras muchas fueron adquiridas a muy bajo precio por el hecho de ser obras que venían a Granada y, concretamente, a una colección que se iniciaba y a la que se le dio por nombre Granada de fondo, que es como se conoció esta colección, hasta hace poco que ha sido encajada como una parte de las colecciones de la Diputación.

La presente exposición se compone de una treintena larga de obras en las que el alma de la Granada de fondo palpita en gran parte de sus cuadros, pues de uno u otro modo existe la vinculación con la ciudad. Así, La Brecha III de José Guerrero hace referencia al paraje de Víznar donde fue asesinado Lorca; la obra de Soledad Sevilla, Legado que hace leves los montes, es una magnífica abstracción geométrica del Patio de los Leones; La pregunta de la respuesta, de Luis Gordillo, nos evoca el lema de la Casa de los Tiros, El Corazón manda; o Granada nocturna de Hernández Pijuán, compuesta por una retícula romboidal imbuida por los zócalos cerámicos de la Alhambra.

Otras grandes obras y autores desfilan por esta muestra, entre los que destacan Frederic Amat, Curro González, con una curiosa obra cargada de orientalismo, Ferrán García Sevilla, Eduardo Arroyo con el Suicidio de Ganivet, Jordi Teixidor, Juan Uslé o Miguel Ángel Campano, presente con dos obras de clara inspiración en La Brecha de Guerrero. Entre los granadinos, destacan las obras de Miguel Rodríguez Acosta, de Juan Vida, del artista cubano afincado en Granada, Vicente Brito y la presencia de Julio Juste, con una obra de grandes dimensiones, rotunda y soberbia, Imperial Court, alusiva al corazón de la Granada Imperial a través del Palacio de Carlos V. En pequeño formato y sobre papel, desfilan los nombres de Alfonso Medina, Santiago Ayán, Claudio Sánchez Muros, Valentín Albardíaz -recientemente fallecido-, José Manuel Lorente o Alejandro Gorafe, Pablo Sycet y Pedro Garciarias.

Para rematar este rápido paseo por la exposición he dejado dos obras singulares: Gabinete fantástico de Perejaume en el que se enfrentan dos fotografías de dos cuadros que aparentemente tienen el mismo paisaje granadino, una es de Fortuny y se titula así, Paisaje granadino, mientras la otra es de Manet y en su título refleja un paisaje francés: Oloron-Sainte Marie, un enigma sin respuesta que se encierra en un moderno marco conceptual. La otra obra es El agua oculta o el navegante interior de Guillermo Pérez Villalta, lienzo que refleja de modo tan vital la importancia del agua granadina a través de sus aljibes, de sus cármenes y de su capacidad contemplativa, que llegó a servir de fuente de inspiración a Campo Baeza, cuando proyectó el edificio del Cubo de Caja Granada.

En definitiva, una exposición imprescindible de una colección imprescindible que gracias a un trabajo ininterrumpido de treinta años, nos puede brindar hoy esta muestra, a la que solo nos queda pedirle que en próximas ediciones reaparezcan las instalaciones como La Furia de los Santos de Francesc Torres, basado en los mártires de la Cartuja o la poética En Granada la que recita poesía es ella de Soledad Sevilla.

Esperemos que la colección de arte contemporáneo de la Diputación Provincial de Granada no se dé por cerrada y que nuevas obras como Noches de Gerardo Delgado o Los Generalifes de Carmen Laffón puedan ser ampliaciones lógicas de la misma, junto a la vibrante frescura de artistas jóvenes que siguen surgiendo en la ciudad de Granada.

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