Una exposición recoge el universo íntimo de Miguel Hernández

  • Eva Ruiz muestra la cara más íntima del poeta: su casa, su habitación, su amor por su mujer y su hijo, y el paisaje y la tierra que fueron el germen de sus poemas

El amor que no cesa, es el título de la exposición que la pintora Eva Ruiz ha dedicado al poeta Miguel Hernández, una muestra que se exhibe en el Ateneo de Madrid, y que refleja desde el detalle más mínimo del paisaje oriolano al espíritu íntimo y sin barreras que encierran los versos del poeta.

Eva Ruiz, oriolana -como el poeta-cabrero-, y de reconocida y premiada trayectoria, ha querido mostrar la cara más intima y desnuda del universo de Miguel Hernández: su casa, su habitación, sus objetos, su amor por su mujer y su hijo, y el paisaje y la tierra que fueron el germen de sus poemas.

La aldea, el campo y el olor a queso y leche, frente a una ciudad agresiva para el poeta. Todo ello a través de una treintena de oleos sobre lienzos que divide en tres puntos de vista: Miguel Hernández, su mujer, Josefina Manresa, y su familia, con retratos en blanco y negro; cuadros de los paisajes que conforman su vida y espacios interiores.

Así, Eva Ruiz da visibilidad a la verdadera casa del autor de Vientos del pueblo; a su habitación, con olor a limpio y plagada de luz y humildad, y, como no, a ese paisaje inscrito en la piel del poeta, porque decir Orihuela, es decir, Miguel Hernández. Un paisaje afectivo y luminoso en el que la tierra al atardecer, las palmeras, el huerto, y las laderas con las cabras están en permanente diálogo con los poemas del autor. Todo ello con una pintura de pincelada fina y simbólica, llena de luz y colores tierras.

La exposición, que cuenta con el patrocinio de la Fundación Cultural Miguel Hernández y la colaboración del Ayuntamiento de Orihuela es el fruto de varios años de trabajo, como Eva Ruiz explica a Efe. "Miguel Hernández está en mi vida desde que nací, es mi paisaje, y he vivido y recorrido los mismos lugares y calles que él. Su vida, su símbolo en la guerra, todo es fascinante. Y todos mis oleos están inspirados en su poesía", añade.

La muestra, que estará abierta hasta el día 25 de septiembre, ha sido comisariada por Mercedes Replinger, profesora de Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense de Madrid.

Replinger escribe en el prólogo del catálogo de esta muestra que "En estas pinturas de Eva Ruiz, auténticos cuadros dentro del cuadro, por la sabia utilización de puertas y ventanas como marcos en el interior de la propia pintura, asistimos a una inquietante perturbación, a un extrañamiento de lo cotidiano que nos sobrecoge".

Y agrega, "de hecho, mirando estas pinturas tenemos la sospecha que este espacio familiar es el auténtico recipiente, matriz reveladora, de la poesía de Miguel Hernández", dice.

"Así -continúa-, sencillos objetos y muebles de una casa popular de Orihuela se vuelven misteriosos, enigmáticos, y cada palmo de mantel o sábana, cada fogón y cacharro de cocina acertijos de la poesía de Miguel".

Sencillez y limpieza de formas como las de los versos del poeta para quien la casa fue siempre la materia de muchos de sus poemas: "Todas las casas son ojos/que resplandecen y acechan/Todas las casas son bocas/ que escupen, muerden y besan/Todas las casas son brazos/ que se empujan y se acechan", escribió Hernández en Cancionero y romance de ausencias.

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