¿Y tú, eres feliz?

Compañía: Le Carré des Lombes/ Danièle Desnoyers. Intérpretes: Karina Champoux, Alan Lake, Pierre-Marc Ouellette, Bernard Martin, Catherine Viau (Bailarines); Manon De Pauw (Artista multimedia). Creación sonora: Nancy Tobin. Dramaturgia: Guy Cools. Vestuario: Denis Lavoie, Le Carré Vert. Iluminación: Marc Parent. Dirección artística y coreografía: Danièle Desnoyers. Teatro Alhambra. Fecha: 17 de febrero de 2010.

Da comienzo el espectáculo de danza contemporánea que firma la coreógrafa canadiense Danièle Desnoyers y calculo empecé a bostezar unos quince minutos después. El cuerpo dice siempre, a pesar, con pesar, sin pesar. Mi cuerpo, que no está cansado, parece como si dijera a la escena: Ve a lo tuyo, te acompaño durante los 55 minutos que sabemos dura la pieza, pero apenas si te concedo mi atención.

Là où je vis (Allí donde vivo) es de forma llamativa uno de los espectáculos narrativamente más planos entre los que hayamos podido asistir, en lo que va de temporada. Tiene la capacidad de crear en escena algo tan ensimismado como un "se" reflexivo: en escena se baila, se canta una canción, se proyectan colores, líneas rectas, círculos concéntricos sobre un ciclorama de fondo; imágenes, que se van creando in situ en una mesa lateral; se escucha una composición sonora estruendosa, una suerte de variaciones sobre un mismo zumbido.

Mientras va a lo suyo pinta Allí donde vivo, con sus proyecciones naif y su martilleo sonoro, una abstracción que invita al espectador a practicar sus asociaciones de la manera más aleatoria. Y calza la dramaturgia aquí y allá una textualidad que dice de las quejas de amor de la amante que ha sido abandonada. Se dice en boca de una bailarina con la textura que da a la palabra lo extranjero de quien no habla en su idioma. Cuestión interesante esta de lo extranjero, lo extraño, el "allí", ya sea asociado al lenguaje o al amor entre los seres parlantes, pero de lo que no apunta nada la pieza.

Los bailarines acometen o abandonan las coreografías con un aire soberbio propio de cierta danza o contemporaneidad sobradita de sí. Poco más tienen narrativamente que añadir a este Allí donde vivo es mi queja.

Sólo hay un momento en el que la escena abandona el se reflexivo, el ir a lo suyo; cuando busca al espectador y lanza una pregunta de Perogrullo: Y tú, pregunta la intérprete, ¿eres feliz?

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