En el fin está el comienzo

  • 'Crisis en Tierras Infinitas', publicada originalmente por DC en 1985, supuso una renovación radical del universo de ficción de la compañía

Mes tras mes, las novedades de la editorial ECC muestran que hay un espacio vivo para los clásicos recientes de DC, especialmente para los tebeos que ya se publicaron en España en la segunda mitad de los años 80 y los primeros 90. Es cierto que esta horquilla incluye obras maestras como El regreso del Caballero Oscuro, Watchmen o Sandman, que merecen estar siempre disponibles en librerías, aunque uno no puede evitar preguntarse, solo por curiosidad, si realmente las adquieren los nuevos lectores o si existe un sector del respetable al que le pirra comprar una y otra vez lo mismo. Sea como sea, confieso que me alegra encontrar estos títulos tan familiares cuando observo el escaparte de novedades, y a veces siento como si me topara por sorpresa con un viejo amigo. Es lo que me ha pasado, por ejemplo, al tener en mis manos el primer tomo de la recién iniciada recopilación de La Cosa del Pantano de Moore, Bisette y Totleben (cuyos episodios, editados en blanco y negro en la revista Dossier Negro, me costó Dios y ayuda reunir en su día), o estas Crisis en Tierras Infinitas, con las que la extinta editorial Zinco dio un golpe editorial sobre la mesa (¿cuándo fue aquello, en 1987?).

Para el que no lo sepa, Crisis en Tierras Infinitas, o sencillamente Crisis, fue una serie limitada de 12 números publicada originalmente por DC en 1985 para celebrar el cincuentenario de la compañía y adaptarla a los tiempos modernos. Se trató de una renovación radical de su universo de ficción: se eliminó violentamente la proverbial condición de multiverso (que se había ido desarrollando con el paso de las distintas generaciones desde finales de los años 30) en pos de una mayor coherencia y aprovechamiento de los conceptos, series y personajes del vasto repertorio. En palabras de Marv Wolfman, guionista del evento: "Crisis nació para dar a DC un comienzo sencillo antes de que la eterna continuidad se apoderase de todo. La idea consistía en hacer los cómics accesibles no solo para los lectores de toda la vida sino también para todo el mundo".

Una de las diferencias principales, o al menos así es como yo lo veo, entre Crisis y la gran mayoría de eventos y renovaciones radicales que han poblado el género de superhéroes desde entonces es que puede analizarse como una obra de autor, por la calidad del trabajo y la implicación personal de los dos artistas principales, el antes dicho Wolfman y el dibujante George Pérez. El primero vio en Crisis la oportunidad de narrar temas y situaciones que llevaba soñando desde su infancia, y entregó un tour de force dramático y complejo. El segundo dibujó literalmente a todos y cada uno de los personajes de DC y convirtió la lectura en un espectáculo gozoso de principio a fin. Hablando de lo mismo, Dick Giordano lo explica de la siguiente forma: "ningún evento posterior fue obra de personas que lo considerasen una vocación (en palabras de Marv) y no un encargo". No se puede resumir mejor, fue un trabajo vocacional, una obra de amor. Y por eso aguanta entero 30 años después.

Marv Wolfman, George Pérez. ECC. 368 páginas. 32 euros.

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