El fin de una generación

  • Muere a los 103 años Pepín Bello, el hombre que fue testigo de las vidas de García Lorca, Dalí y Buñuel

Pepín Bello, el último superviviente de la Generación del 27 y gran catalizador de ese grupo cultural, en el que compartió amistad con Federico García Lorca, Luis Buñuel y Salvador Dalí, falleció en la madrugada de ayer en su domicilio de Madrid a los 103 años de edad.

Nacido en Huesca el 13 de mayo de 1904, José Bello Lasierra nunca escribió ni pintó, pero aglutinó a un grupo de artistas con el que coincidió en la Residencia de Estudiantes y que quedó fracturado irreversiblemente por la Guerra Civil.

Bello, que será enterrado hoy en el cementerio de la Almudena, murió mientras dormía, "como él quería", según fuentes familiares, que precisaron que no tenía ninguna enfermedad y que su única "pega" eran los 103 años que contaba, por lo que consideran que la muerte se ha producido "por agotamiento".

Familiares y amigos visitaron ayer tarde la capilla ardiente de Pepín Bello en el tanatorio de la M-30, al que acudieron además la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, y la directora de la Residencia de Estudiantes, Alicia Gómez Navarro, y adonde se desplazará también el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias.

"Cuando se habla de Lorca, Dalí y Buñuel hay que añadir a Bello, porque eran un cuarteto. Es verdad que él no tenía ninguna obra, pero era el aglutinador del grupo", subrayó ayer Gómez Navarro.

La directora de la Residencia de Estudiantes destacó que el nombre de Pepín Bello siempre estará unido al de esta institución, de cuya Asociación de Amigos era presidente de honor. Bello era hijo de un ingeniero amigo de Joaquín Costa y Francisco Giner de los Ríos, impulsores de la Institución Libre de Enseñanza y promotores de la Residencia de Estudiantes, y su vida estuvo vinculada a esa institución desde los once años, cuando entró en su sección infantil.

Allí se hizo amigo de Luis Buñuel, que se inspiró en él para su película Un perro andaluz; de García Lorca -del que decía que ningún artista tuvo nunca su "genialidad, su arrebato y subyugación"-, y de Salvador Dalí.

"Tenía ideas sin parar y con ellas influyó mucho en Lorca y Dalí", dijo el poeta y periodista Marc Sardá, autor, junto a David Castillo, de las únicas memorias autorizadas por el último testigo de la Generación del 27.

Bello pudo acudir el pasado 30 de mayo a la presentación de estas memorias, fruto de cuarenta horas de entrevistas y tituladas Conversaciones con José 'Pepín' Bello, en un acto que se celebró en la Residencia de Estudiantes y en el que Sardá le recuerda "muy contento".

"Te acercabas a Pepín como el último gran testimonio de aquella época y te encontrabas con un hombre que te eclipsaba por ser una gran persona", recordó Sardá. Bello participó también el pasado 16 de mayo en el acto de presentación de Ola Pepín, un libro que homenajeaba sus 103 años de vida y que tomaba su título del encabezamiento de las cartas que le enviaba Dalí.

"Tengo de poeta lo mismo que de marciano", afirmó Pepín Bello en aquella ocasión, en respuesta a los reconocimientos a su papel como inspirador de muchas de las imágenes surrealistas de Lorca, Buñuel y Dalí.

Laura García-Lorca, sobrina del poeta y directora del Consejo Rector del Consorcio del Centro Federico García Lorca, destacó el papel de Bello como cronista de muchas de las experiencias vividas por el autor granadino en la Residencia de Estudiantes.

Con el fallecimiento de Pepín Bello, "último testigo de la Generación del 27", se pierde la "memoria viva" de una época de "fructífera creación", afirmó el ministro de Cultura, César Antonio Molina.

En 2004, con motivo de su centenario, Pepín Bello concedió una entrevista telefónica a Granada Hoy en la que manifestaba que la figura de Federico García Lorca "es irrepetible". "Y brillante y siempre muy cordial", añadía. "Yo lo admiraba mucho, a él, a Dalí y a Buñuel, porque vi que todos iban a ser célebres. Lo presentí porque se les veía una gran genialidad".

En aquella entrevista también revelaba que él había sido el aglutinador de Lorca, Buñuel y Dalí y que algunas ideas suyas habían sido utilizadas para la película Un perro andaluz. "Poéticamente [yo no creé] nada, pero en algunas películas que se hicieron yo intervine", decía. "Pero no me importa que se apropiaran de mis ideas".

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