Un flirteo con lo irreal

  • Pablo García expone en Arrabal y Cía 'Mannequin and Love Affair', un conjunto de fotografías donde ahonda en la relación entre realidad y ficción

Mannequin and Love Affair es un flirteo con amores imposibles. Una utopía por donde caminan modelos que viven en los sueños de Pablo García pero que en la realidad son de cartón piedra. Como a Serrat, esos maniquíes sonrieron desde el escaparate un día al artista y ahora él les regala la posibilidad de poseer un alma. "Siempre", dice, "desde que paseaba con mi madre siendo un niño me llamaron poderosamente la atención". Esta exposición es el resultado de diez años de 'convivencia' con muñecas con nombre de musa: Gisela, Sasha, Violetta, Sayoko... y a las que García considera obras de arte.

La galería Arrabal & Cía expone 34 fotografías que muestran "la intensidad visceral" que existe en la mirada "terriblemente humana pero incomprensible" de un maniquí. Dividida en dos partes, la primera de mayor formato indaga en la forma de sus cuerpos. En su estética. Sus brazos, su cabeza o sus ojos de cristal. Aparecen en las imágenes las maniquíes mientras se visten, al levantarse de la cama o en "el instante en que se interrogan sobre el significado de su propio existir".

Posan para retratos a la manera clásica, como si fueran esculturas de la antigüedad, adquiriendo una importancia inusual. "Están hechas para comunicar y yo las utilizo como si fueran un perchero donde cuelgo diferentes elementos artísticos", dice el artista.

Como explica G.L. Pirozzi en un extracto del catálogo, "las fotografías de Pablo García nos conducen a realizar, junto al artista, un viaje de ida y vuelta de lo irreal a lo real en una única y magistral solución de tiempo y de acción". Modifica ahí el artista su personalidad convirtiéndolas en lo que él quiera y manipulando su peinado o el color de sus labios llegan a ser personajes como Marnie la ladrona. El artista conoce sus formas. En una ocasión se encaprichó de una maniquí que había en una tienda y cuando la tienda cerró se la regalaron. Ahora tiene seis que imitan el aspecto de modelos de los ochenta como la española Violeta Sánchez, adorada por Armani o Saint Laurent e íntima de Helmut Newton, uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX que utilizó también los maniquíes como paradigma de una reflexión filosófica según la cual el sujeto no existe sin cuerpo pero en la superficie el cuerpo sólo es un objeto vacío, mutable y finito.

En la segunda parte de la muestra, formada por 24 fotografías, el artista entra en escena y "se traslada físicamente del otro lado de la lente transportando inmediatamente el conjunto de la visión a la dimensión onírica". Más bien son ellas las que entran en su vida cotidiana, deambulando por los espacios del artista, dejándose abrazar… De alguna forma, "cada uno le roba algo al otro". Él les regala la oportunidad de ser reales por un instante pero para siempre ya en sus fotografías. Ellas les ofrecen ser parte de un sueño inquietante pero atractivo.

Mannequin and Love Affair pasea por aspectos propios de lo humano: la parte estética y la parte familiar. Lo que es efectivamente sorprendente en las obras de Pablo García es, como subraya Pirozzi, su capacidad de crear imágenes en las que carne y vitalidad no sólo coexisten, sino que logran fundirse con espíritu y conocimiento, incluso en lo que creemos inanimado. En los retratos presentes en esta exposición, en la profundidad de la mirada de estos maniquíes, en los pliegues del movimiento de sus cuerpos, en los detalles de la luz y colores reflejados por estas criaturas, perdemos toda capacidad de distinguir entre lo que es verdad y lo que es ficción, "convirtiéndonos nosotros mismos en parte de estos cuerpos, criaturas únicas capaces de producir señales visibles y relacionales de una realidad psicofísica compacta".

Pablo García. Arrabal & Cía.

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