Música hoy

"Por fortuna las canciones siguen llegando, las musas no me fallan"

  • El cantautor madrileño celebra esta noche sus diez años en la música con un concierto en la sala Industrial Copera en el que reivindicará el buen estado de salud de su álbum 'Avería y redención #7'l Quique González actúa esta noche en la sala Industrial Copera a partir de las 22.00 horas. Entradas: 20 / 23 euros.

Antes de tomarse un tiempo "para vivir y componer" tras el que ya es su mejor disco, Avería y redención #7, Quique González baja al Sur para festejar una década como autor con una serie de conciertos que se cerrará esta noche por todo lo alto en la sala Industrial Copera de Granada.

En estos diez años, amén de cumplir etapas y de reinventar su estilo hasta imprimir a la escena musical hispana un sello personal, González se ha labrado una carrera ascendente e infinidad de complicidades. Han pasado diez años desde que el músico madrileño firmara su disco de debut, Algo personal, y conmemora tal acontecimiento en directo, con maneras de vivir rocanroleras, cara a cara ante el público más fiel, del que se despedirá durante una temporada. "Será un descanso relativo", apunta. "Me dedicaré a hacer el disco del año que viene, así que necesito tomar mi tiempo para pensar, escribir, grabar, escuchar, leer, vivir. Llevo una temporada tremenda, setenta conciertos este año, no está mal".

Lo mejor de todo es que advierte entusiasmado que ya hay nuevos temas: "Por fortuna las canciones siguen llegando, las musas no me han fallado en todo este tiempo". Y además, de verdad. González no sólo se ha librado del olvido de la inspiración, sino que viene de entregar, en disco y en directo, el mejor disco de su carrera. "La verdad es que espero que el próximo sea mejor", comenta en voz baja.

La década de Quique González comprende la lógica evolución del cantautor eléctrico que se inició bajo el influjo del rock americano y la tradición hispana y acabó convirtiéndose en pieza fundamental del engranaje musical de la Piel de Toro. Pasó de promesa de la escena rockera a cantante autogestionario, de la discográfica a la independencia, y viceversa, de la colaboración con Carlos Raya al imprescindible Avería y redención #7 junto a músicos rompedores, con los que ahora apura las noches de concierto. Y es que González ha vivido de todo en estos dos lustros; desde la muerte de su admirado y amigo Enrique Urquijo hasta su amistad inoxidable con Miguel Ríos, desde las carreteras secundarias hasta el memorable día en que ejerció de telonero de Bob Dylan.

"La noche con Dylan fue un momento muy especial", confiesa. Fue en la última visita a Andalucía del maestro, y el mero recuerdo remite a un momento mágico: "No lo olvidaré en la vida. Cuentan quienes presenciaron todos los conciertos de Dylan en España que el repertorio y la actuación convirtieron a Jaén en la mejor noche de la gira. Yo lo viví con intensidad y estoy seguro de que Dylan me escuchó también a mí. Tiene que ser difícil ser Bob Dylan".

Éste ha sido un año frenético para Quique González, quien ha tenido la oportunidad de cantar con Miguel Ríos, "uno de los más grandes". Comparte dueto con el granadino en su nuevo disco, Solo o en compañía de otros. "Miguel es como un padre para mí, desde hace muchos años es una persona muy importante en mi vida. Y para el rock español y la cultura de esta tierra, una figura incuestionable. Lleva 45 años en la escena y ha hecho de todo, él abrió el camino. A él le debemos la existencia del circuito de música en directo. En cuaquier país, Miguel sería una leyenda", destaca.

La admiración mutua entre tales artistas, historia y presente del rock en castellano, se traduce también en diversión mutua: "Vamos juntos al fútbol, ambos somos del Real Madrid y quedamos los domingos para comer y ver el partido, aunque ya no vamos tanto al estadio, estamos un poco enfadados con el Madrid desde la época de Florentino".

¿Y cómo encara la recta final del décimo aniversario? "Se trata de terminar el año bien arriba, compartiendo las vivencias con la gente. Esta gira es una celebración para ellos y para nosotros. La banda marcha perfectamente engrasada, es cierto, llevamos juntos tres años, desde que tocamos en Argentina y todo va sobre ruedas".

En directo, Quique González -cuya peligrosa timidez comparte sensaciones con el rocanrol canalla, el intimismo o lo visceral-, no se corta. Sus canciones hablan solas y a lo largo de diez años configuran un álbum de imágenes para recordar y sonidos transparentes.

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