La etapa más fructífera y creativa de Eduardo Chillida, en Valladolid

  • 'Chillida 1980-2000' es una retrospectiva con la obra más plena y madura del artista

La obra más plena, madura y prolífica del artista Eduardo Chillida (1924-2002) recaló ayer en Valladolid a través de una "pequeña exposición antológica" que abarca la etapa más fructífera y creativa de quien "democratizó la escultura" al bajarla del pedestal y acercarla a la gente.

Son las dos décadas comprendidas entre 1980 y 2000, sus últimos años de vida, donde experimentó e investigó a través de materiales, composiciones y formas que puso en relación con la naturaleza y la arquitectura, hasta el punto de fraguar nuevos conceptos como el de las 'gravitaciones' y la escultura en espacios públicos de la que fue "precursor", según explicó su hijo Luis Chillida.

"Se puede multiplicar al propietario pero no a la escultura", evocó entre las máximas artísticas de su padre quien ahora dirige el área de comunicación del Museo Chillida-Leku, inaugurado en 2000 en un caserío próximo a Hernani (Guipúzcoa) y que contiene buena parte del legado del creador nacido en San Sebastián en 1924. Chillida 1980-2000 es el lema de la retrospectiva.

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