La garantía cinematográfica de John Le Carré

  • Su novela 'El topo', que llega a España el 23 de diciembre, acapara ya éxitos

No es habitual que las páginas de un libro mantengan la esencia en su traslación al cine, un privilegio del que John Le Carré casi siempre ha disfrutado gracias a cintas tan excelentes como El espía que surgió del frío, El jardinero fiel y, ahora, El topo, con la que Gary Oldman aspira al Oscar.

¿Qué tiene John Le Carré para que, mientras otros escritores como Gabriel García Márquez han visto masacradas obras como El amor en tiempos de cólera, mantenga un nivel tan alto en sus experiencias cinematográficas?

Será lo agradecido del espionaje, la vigencia de la Guerra Fría o el ritmo casi cinematográfico de sus novelas, pero El topo vuelve a ser señalada como uno de los títulos del año.

Recibida calurosamente en la Mostra de Venecia, dirigida por un maestro de la sutileza como es el sueco Thomas Alfredson -celebrado por el relato vampírico Déjame entrar- y protagonizada por un trío de ases formado por Gary Oldman, Colin Firth y John Hurt, El topo llegará por fin a España el 23 de diciembre.

El libro, escrito en 1979, había tenido una adaptación televisiva protagonizada por Alec Guinness, pero la vuelta de tuerca que le da Alfredson busca contención, tiene una influencia más pictórica o musical que literaria y profundiza en el subtexto antes que en la trama fáctica, protagonizada por el agente que une cinco novelas de Le Carré, George Smiley.

El perenne tirón del espionaje en lo literario y en lo cinematográfico fue explicado por el propio John Le Carré cuando, además de prestar su novela El sastre de Panamá a John Boorman, produjo y escribió el guion de su adaptación cinematográfica, estrenada en la Berlinale de 2001 y ajena ya a la bipolaridad de la Guerra Fría.

"Es posible que con la caída del Telón de Acero los espías hayan perdido fuerza en términos de relato, pero siguen ahí. En el mundo siempre habrá espías", sostuvo entonces el escritor, para quien lo nuevo es que "los espías de ahora no se mueven por ideales sino por dinero".

Aquella película no fue una de sus adaptaciones mejor recibidas, pese a las interpretaciones de Pierce Brosnan, Jamie Lee Curtis y Geoffrey Rush, aunque él, hombre que tampoco en las letras se ha dejado seducir por el reconocimiento externo -rechaza por sistema cualquier galardón-, siempre ha defendido el filme.

En cambio, la traslación fidelísima que Martin Ritt realizó de El espía que surgió del frío, su primer gran éxito de ventas, es considerada unánimemente un clásico del cine, apoyada en la soberbia interpretación de Richard Burton en 1965. Un año después, otro director de renombre, Sidney Lumet, contaba con James Mason como el agente Smiley y, adaptando su primera novela, Llamada para un muerto, logró el éxito en Reino Unido y optó a cinco premios BAFTA, aunque la buena racha se rompió con la olvidable El espejo de los espías, protagonizada por un joven Anthony Hopkins. La chica del tambor, protagonizada por Diane Keaton y dirigida por George Roy Hill, y La casa Rusia, con Sean Connery y Michelle Pfeiffer y guion de Tom Stoppard, mantuvieron un nivel digno que volvió a subir a la excelencia con El jardinero fiel.

Así, no es de extrañar que ya esté en marcha una nueva adaptación, también de una novela publicada en el siglo XXI, El hombre más buscado, que dirigirá Anton Corbijn.

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