'El gitanito ezquizofrénico' divaga esta noche por el Teatro Alhambra

  • El montaje protagonizado por Javier Barón es una burla a los 'cabales' del flamenco

El ciclo Flamenco viene del Sur echa el cierre de la temporada en el Teatro Alhambra con El gitanito ezquizofrénico, que cuenta con el baile de Javier Barón, el cante de José Valencia, la guitarra de Dani de Morón, además del actor y poeta David Pielfort. El gitanito ezquizofrénico, basado en unos poemas de David Pierlfort, es una mirada jocosa y burlona a ciertos aficionados que van por el mundo como entendidos.

Es un acercamiento cómico a sus incoherencias y contradicciones representadas y sublimadas, según su director y guionista, Fernando González-Caballos, en ese "las fatigas triples son dos" que repite insistente el duendecillo que encarna Pielfort. Es decir, dicho en términos psiquiátricos, esta pieza burlesca y disparatada pone ante el espectador, con toda la guasa del mundo, las laxitudes asociativas y disfunciones sociales de esos "inteligentes" del flamenco.

Fernando González-Caballos, explica así sus intenciones: "Lo único que pretendía con este espectáculo era decir lo que todo el mundo piensa del flamenco, pero que todos se callan. Se dice lo que se piensa tal y como se hace cuando no hay público. La idea es que la gente vea el flamenco de la habitación y no el de las fiestas".

El peso de la obra recae en Luis Lara que hace el papel del intelectual y en David Pielfort que pone en pie sus propios versos. El flamenco de verdad es cosa del baile de Javier Barón, el cante de José Valencia y la música de Dani de Morón. Un provocador alegato para desterrar tópicos y tabúes en el flamenco.

En el libreto de la obra, el director recuerda que flamenco creció en los cafés de cante finiseculares, "entre alcohol, guasa y humaredas de cigarros, en espacios públicos, y entre juergas y algarabías".

Esta es, según el director, su mayor grandeza: "superar ese ambiente y convertirse en una de las maravillas del arte". Esa capacidad del arte para sobreponerse a lo circunstancial se pone de manifiesto en este espectáculo con escenas como el monumento a la soleá que ejecuta Javier Barón mientras David Pielfort lo marea.

Y como engranaje de la obra, el bailaor Javier Barón, quien trabajó en el Ballet Nacional bajo la dirección de Antonio Gades, Antonio y María Avila. En la V Bienal de Sevilla (1988) logró el II Giraldillo del Baile con sólo 25 años. A partir de entonces ha figurado en obras como Aire y Compás de Manuel Mora. En 1995 fue nombrado director del Taller de Creación en Danza Flamenca del Centro Andaluz de Danza y en la IX Bienal de Sevilla (1996) participó en Por aquí te quiero ver de Manuel Soler.

En 1997 montó su propia compañía y estrenó El pájaro negro. Desde entonces ha protagonizado montajes como Sólo por arte, Ramito de locura o Elegía flamenca Ahora se burla, junto a sus compañeros de escena, de los 'cabales del flamenco'.

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