La entrevista

"Los gobiernos deberían entender que una nación culta es una nación feliz"

  • El director británico se pone esta noche al frente de la orquesta para interpretar la 'Misa en Si menor', de Johann Sebastian Bach, una de las obras más hermosas del compositor alemán

Está entusiasmado y se le nota. "Los granadinos deberían sentirse muy, pero que muy orgullosos, de la orquesta que tienen", dice. Y no habla de cara a la galería. En el primer ensayo con la Orquesta Ciudad de Granada (OCG) interrumpió el ensayo a los diez minutos para mostrar su admiración por la formación. Philip Pickett, uno de los directores más expertos en la interpretación de la música barroca que hay en el panorama actual, no sólo quiere dirigir a la OCG esta noche, a las 21.00 horas, en el Auditorio Manuel de Falla con la Misa en Si menor, de Johann Sebastian Bach. Lo que Pickett, fundador del New London Consort, quiere es volver a trabajar con ella. "En los últimos seis años de trabajo en que sido invitado a dirigir otras orquesta nunca había encontrado tanta musicalidad en una orquesta", asegura.

-Se le ve muy entusiasmado con la OCG...

-Sí. En todas las entrevistas que he concedido hasta ahora me han hecho la misma pregunta sobre qué me parece la orquesta. Y siento tener que repetirme, pero ésta es una de las orquestas que mejor interpretan el repertorio barroco. Lo noté en los primeros días de ensayo. Son unos músicos increíbles y absolutamente llenos de talento. Y la actitud es genial. Yo me lo estoy pasando de maravilla estos días en Granada. Para mí son absolutamente especiales. Si la orquesta mala, lo diría. Pero la verdad es que quiero volver a dirigirla. Estoy verdaderamente sorprendido en España. Hace unos meses dirigí a la Orquesta de Pamplona con un programa de Beethoven y me encantó lo positiva y la buena actitud que tenía. España debería sentirse muy orgullosa de lo que se está haciendo a nivel musical. En un tiempo en que la calidad de la música está bajando y las orquestas hacen cosas raras para atraer público, aparecen orquestas como éstas. El Gobierno debería entender que una nación culta es una nación feliz, y que la cultura es rentable para un país.

-La música también puede considerarse como un bien industrial por la riqueza que genera...

-Exacto. En Inglaterra, los políticos no tienen ningún interés en el arte, y no se dan cuenta de la riqueza económica que da. Yo paso el 90 por ciento de mi tiempo trabajando fuera de Inglaterra, y sólo el 10 por ciento dentro de Inglaterra. Mi grupo está viajando constantemente por todo el mundo. Es enorme el número de conjuntos y directores ingleses que están de gira por todo el mundo. Y eso significa que estamos trayendo millones de libras a Inglaterra.

-Usted, aparte de ser un gran experto en la música barroca, también ha colaborado con miembros de The Beatles...

-Sí, lo hice con Paul McCartney en el disco Pipes of Peace. Grabé y sobregrabé algunos instrumentos con el productor George Martin. McCartney es un músico muy humilde, muy inteligente, increíble. También he trabajado con otras formaciones de rock como Fairport Convention, Albion Band o Richard Thompson.

-¿Cree que algunas de las actitudes del rock, como la improvisación, deberían aplicarse también a la música barroca?

-Por supuesto. Absolutamente. Hay que tener en cuenta que en tiempos de Bach se improvisaba. Igual que músicos de una big-band de todo el mundo pueden tocar juntos hoy porque existen unas convenciones, los músicos del Barroco tenían sus propias convenciones y sabían improvisar. La partitura está ahí y tú debes aportar tu propia personalidad. Hoy deberíamos redescubrir eso.

-Usted comenzó tocando la trompeta barroca. ¿Por qué lo dejó?

-Por una paliza. Pero eso fue hace más de treinta años. Estaba en el metro de Londres y unos matones me patearon por pura diversión. Me rompieron el nervio supralabial. Sólo en los últimos años he podido recuperar algo. Ahora logro tocar algunas cosas. La trompeta me sigue pareciendo un instrumento maravilloso.

-¿Qué es lo que ha notado en la OCG que no haya observado en otras orquestas?

-Su amor por la música, la pasión que ponen los músicos en el trabajo, su entusiasmo. En la mayoría de las orquestas, los músicos se comportan como si fuesen a una oficina. Van, tocan su parte y están deseando irse a casa. Aquí no. Son talentosos, están atentos a todas las indicaciones. No tengo que decirle al oboe cómo hacer su solo. Hay cierta libertad y yo disfruto con esa libertad. Yo sólo me limito a tener una visión general de la música. No se trata de una democracia, pero sí es algo que fluye en las dos direcciones. En cierto modo, mi labor es la de moldear lo que todo el mundo hace. El de la gente de la OCG es el tipo de músicos que yo quiero tener en el New London Consort. Me ha sorprendido mucho cómo se han adaptado rápidamente a la forma de tocar barroco. La música del barroco se caracterizaba por que todos los instrumentos trataban de imitar la voz humana y reproducir sus inflexiones. Nadie habla a trompicones, tampoco se cantaba a trompicones, sino con inflexiones, con muchos matices. La OCG usa muy bien ese ligato, esa tipo de inflexiones. El barroco era como el alma de la música. Todos los tratados de interpretación decían que había que tocar ese alma en la música.

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