"No hay que hablar a los niños como si fueran de otro mundo"

  • La escritora granadina presenta en la sede de la Fundación Autor 'De aventuras', una obra para niños con un personaje que vive amargado en una silla de ruedas

En una nueva versión del clásico infantil Hansel y Gretel los padres de las criaturas no los abandonan en el bosque sino que estos, por iniciativa propia, se van a buscar comida para sus progenitores. En esta nueva ola de edulcorar hasta los cuentos para niños no se encuentra la granadina Gracia Morales (Motril, 1973), que el próximo lunes estrena en la sede de la Fundación Autor de Madrid De aventura, la obra con la que ganó el XII Premio SGAE de Teatro Infantil. La historia está protagonizada por Mario, un dibujante que, por culpa de una grave enfermedad en los huesos, está postrado en una silla de ruedas y convive diariamente con el dolor. Mientras, un personaje de sus obras salta de la ficción a la realidad para intentar que siga inventando aventuras para ella.

-Tiene un bebé de un año, ¿esta es la explicación de su salto a la literatura infantil?

-El libro lo escribí antes incluso de estar embarazada, está más inspirado en mis sobrinos que en mi hijo. Pero cuando me anunciaron que me habían dado el premio le estaba dando el pecho.

-El argumento no es la típica obra de princesas y castillos...

-Hay un grupo de autores que piensa que a los niños no hay que hablarles como si fueran de otro mundo y escribir temas dulces de florecitas y pajaritos. Los niños viven con nosotros en esta realidad y se enfrentan también a situaciones muy duras. Sí es verdad que hay un esfuerzo para que el lenguaje le resulte divertido al público infantil. Yo, que escribo mucho teatro para adultos, he tenido que cambiar de registro pensando en los niños, pero no significa que por esta razón deje de tratar temas intensos.

-En la literatura infantil conviven apuestas como la suya con otras obras cada vez más edulcoradas. ¿Lo políticamente correcto también llega a los niños?

-En Granada está la compañía de teatro La Rous que el año pasado ganó un premio de teatro infantil sobre una niña que se queda encerrada en un bosque durante una guerra. Es un argumento tremendo, pero es una obra para niños. Hay muchos autores escribiendo para los niños con una mentalidad diferente.

-¿Qué libros recuerda de su infancia?

-Me gustaban por ejemplo series de acción como Los Cinco o los cómics. Es que a veces obligamos a los niños a leer cosas que no son de su edad y me parece un error. Yo soy profesora de Literatura en la Universidad de Granada y yo no me leí El Quijote con 8 años, con esa edad yo estaba Agatha Cristie o Los Hollister. Sí es verdad con con 14 años ya estaba con Pedro Páramo de Juan Rulfo o con El túnel de Ernesto Sábato, pero porque yo lo decidí, no porque me obligaran a tener ese tipo de lecturas. He sido una lectora muy insaciable y llegar a las grandes novelas fue una evolución natural porque lo otro ya se me quedaba corto.

-Siempre se habla de usted como una gran conocedora de la teoría dramática. ¿Cambian las reglas cuando se trata de escribir una obra para niños?

-No hay tanta teoría escrita. Pero en el fondo, algunos de los puntales de la escritura dramática coinciden tanto si escribes para adultos como si escribes para niños. Una de las reglas básicas del teatro es no perder el tiempo, tiene que haber un conflicto que se desarrolla y tiene que avanzar, no puede estar estático. Para un niño es necesario que exista la intriga, que sucedan cosas y el argumento sea interesante. Cambia el tono y que hay cosas que tienes que explicar más porque no puedes contar con la complicidad previa del niño porque no conoce esa realidad y tienes que ayudarle a conocerla.

-Profesora de literatura, escritora y actriz. ¿Cómo se retroalimentan estas facetas?

-Mucho. En realidad yo no pienso que sean parcelas estanco, sí en que en un momento del día estoy dando clases, en otro escribiendo y en otro sobre un escenario. Pero no me siento una persona distinta haciendo cada una de estas cosas.

-¿No se cohíbe a la hora de escribir cosas que va a interpretar usted?

-No, al contrario, me parece apasionante interpretar lo que escribo.

-¿Se reta a si misma como actriz cuando escribe?

-Sí, cuando escribo utilizo mucho mi faceta como actriz, me sirve para acercarme más al personaje. Los dramaturgos prestamos nuestra voz al personaje y los actores prestan su cuerpo, pero las dos cosas no son tan diferentes. Muchas veces, cuando escribo sobre un personaje estoy sintiendo al mismo tiempo lo que le pasa. Esa capacidad que tiene el actor de dejar que un personaje se apropie de él me sirve como dramaturga para que el personaje me invada.

-Fue usted la primera mujer en ganar el Premio Marqués de Bradomín, lo que no deja de tener su aquel siendo este un personaje con ciertas dosis de machismo..

-Es que el Premio Nacional de Literatura Dramática, que se lleva convocando desde hace décadas, no lo ganó una mujer hasta hace dos años. Si miras la composición de un jurado ves que puede haber una mujer y cuatro hombres, pero nunca cuatro mujeres y un hombre.

-¿Qué supone la vuelta de Luis García Montero a la UGR para sus compañeros del departamento de Literatura?

-Es muy importante, empieza las clases en febrero pero me parece enriquecedor, habrá muchos alumnos que lo agradezcan y esto es lo importante, más allá de lo que pensemos los profesores.

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