Una historia feliz refresca la Berlinale

  • n mike leigh aspira al Oso de Oro del Festival de Cine de Berlín con 'Happy-Go-Lucky'.

El británico Mike Leigh refrescó ayer la Berlinale con Happy-Go-Lucky, un elogio de la felicidad por mucho que las criaturas felices puedan enervar al resto del mundo, en una jornada compartida con el documental Standard Operating Procedure, sobre las torturas a presos iraquíes en Abu Ghraib. "El mundo no es maravilloso, por eso es importante responder con optimismo al negativismo de la vida", afirmó Leigh sobre el mundo que retrata en su comedia, construida sobre una joven londinense empeñada en ser feliz incluso cuando le roban la bicicleta.

Poppy (Sally Hawins) es esa muchacha inmune a la amargura que viste como vive, en colorines. El reverso de la moneda es Scott -Eddie Marsan-, un profesor de autoescuela torturado y "torturante", enfermo de su propia bilis interior. Del cruce de ambos surge un film delicioso con escenas magistrales, como una clase de flamenco impartida por una sevillana que trata de inculcar a su alumnado el secreto del taconeo como arma para marcar el territorio, en la vida y en el amor. "El flamenco es sexy, rabia, fuerza y pasión. Incluimos la escena mientras desarrollábamos el personaje porque pensamos que cuadraba en el esquema vital de Poppy, ahí la catapultamos", explicó Leigh.

"Poppy es una muchacha que ama la vida", resumió Hawins. El acierto de Leigh consiste en reflejarlo y a la vez demostrar que no es una party girl sin cerebro, sino un ser dotado de una enorme sensibilidad para captar traumas ajenos y dar respuestas adultas, cuando la situación lo requiere.

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