Pablo Carbonell. Actor y músico

"La hospitalidad y la solidaridad hacen que este país no estalle"

  • El polifacético gaditano presenta en Granada la comedia adaptada 'Sin paga, nadie paga' de Darío Fo.

El polifacético actor y músico andaluz, Pablo Carbonell, actúa en el Teatro Isabel La Católica este fin de semana como protagonista de una nueva versión del clásico de Darío Fo Aquí nadie paga y que ha venido a titularse en esta ocasión Sin paga, nadie paga. Una obra que, a pesar de estar escrita hace ya casi 40 años, consigue hablar en clave de comedia de los dramas sociales actuales. Carbonell junto a un elenco de artistas - Ana Ruiz, Leire Ruiz, Carlos Heredia e Israel Frías- representan esta obra dirigida por Gabriel Olivares.

-¿Qué le aporta el teatro?

-El teatro es un ejercicio duro, es como la maratón, por lo que me aporta una gran forma física. Después de haber hecho los Toreros Muertos... el teatro es manso, paz, me dignifica y por su dureza fortalece mi carácter, aparte de la gran satisfacción que aporta el aplauso del público.

-Con un historial como el suyo, cantante, compositor, actor... ¿Qué le queda por hacer?

-Me gustaría dirigir la segunda parte de Atún y Chocolate. Ahora mismo he renunciado a otros trabajos porque voy a luchar por realizar esta película. Primero, porque me lo voy a pasar muy bien haciéndolo. Segundo, porque le voy a dar mucho trabajo a la gente de mi tierra. Y tercero, porque creo que el cine sureño tiene mucho que decir. De hecho, el cine que yo planteo es el que se hacía en Inglaterra en la época de la Thatcher, cine hecho con dos duros y con mucha verdad, que es el cine que nos toca hacer ahora.

-¿Qué tiene para usted Sin paga, nadie paga?

-Es una obra escrita por un payaso que llegó a ser premio Nobel, porque supo mezclar su compromiso social con los más desfavorecidos con el mundo del circo y la astracanada más gorda, con la reflexión más profunda del ser humano. Es la obra más ácida y divertida de Fo, a la que le hemos pegado un gran revolcón y hay cosas que pueden recordar al Caiga quien caiga primigenio. Nosotros empezamos a hacer está función con cierto temor, porque entra de lleno en la crisis, y pensando que nadie iba a reírse de esto... pero es muy reconfortante ver que el público ríe con las cosas que le tocan.

-Ingenuo e idealista ¿Qué es lo que más le gusta de Juan, el personaje que representa en la obra?

-De las cosas que más me gusta es que Darío Fo lo escribió para sí mismo, y yo he tenido que entrar dentro de la cabeza de este genio para comprender todos los motivos que obligaron a este hombre a escribir esto. No sabía qué personaje era Juan, ni quién era Fo, por lo que esta inmersión me ha venido muy bien, porque empiezas a coger cosas de un sitio, coges de otro y vas haciendo un rompecabezas y vas armando el personaje. Cuando lo has terminado de hacer, resulta que el personaje eres tú. Esto te enriquece como persona. Yo antes de hacer este trabajo tenía menos virtudes. Ahora tengo más.

-¿Hay muchos Juanes como su personaje en España?

-Sí que hay. Este personaje tiene mucho de Don Quijote. La ingenuidad de Juan tiene mucho que ver con el españolito idealista que se niega a ver la realidad, que confía en las instituciones, que respeta y tiene fe en su mujer...

-¿Qué le pasa a España que parece que está dormida ante el paro y la crisis?

-Creo que como experimento sociológico de cara a otros países debe ser sorprendente. No entiendo porque esto no estalla, quizá porque estamos muy curados de espanto después de las que hemos montado aquí. Pero sobre todo, la familia, la hospitalidad y la solidaridad permiten que este país no estalle.

-¿Qué es la solidaridad a la que tanta referencia hace este texto?

-Es ver a través de los ojos y sentir con el corazón de las personas que te necesitan. Comprenderlos.

-¿Es necesario situaciones como la actual para que la gente se cuestione la necesidad de ser solidarios con los demás?

-En la obra hay un desahucio, gente que pasa hambre... tú tienes que ver eso y son los personajes con los que te estas identificando. Esta obra propone esa mirada. Una mirada solidaria. Es muy posible que la gente que entre en el teatro mañana y pasado lo haga como un individuo y salgan como un colectivo, y con esa capacidad de entender al semejante. La intención de Darío Fo es la solidaridad.

-¿Es fácil esa tarea?

-No, no lo es. Hacen falta muchos 'Fos'. Hace falta mucho conocimiento, el uso del lenguaje, el poder ver obras de teatro, películas, que te pongan un espejo delante y sepas quién eres y quién es tu prójimo, es muy positivo.

-¿Por qué motivo se rebelaría Pablo Carbonell?

-Tengo mis pequeñas rebeliones cotidianas todos los días. Hoy (por ayer) por ejemplo, voy a dar un concierto por una niña con una enfermedad rara que se llama Nerea y el dinero lo voy a donar a sus padres. Mi hija nació con artrogriposis e independientemente de lo que el estado puede hacer por ti, se necesita una atención especial... Es una manera de intentar hacer un mundo mejor. Es un acto de solidaridad. La palabra que más necesitamos: Solidaridad.

-Diga algo a los granadinos...

- Que tienen que venir a ver la función. Se van a partir de risa. Van a volver a la inocencia de los niños cuando van a ver a los payasos. Y por otro lado, van a salir diciendo: he visto la vida misma y me he partido de risa.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios