Ciencia hoy

Tras la huella del Napoleón egipcio

  • Cuatro estudiantes de la Universidad de Granada participan junto a la egiptóloga sevillana Myriam Seco en el proyecto de excavación y restauración del Templo Funerario de Tutmosis III en Luxor

Cuando el tiempo y la arena entierran como una tumba los enigmas de la historia faraónica, el dibujo de un simple elefante encontrado en un trozo de piedra arenosa puede desvelar personalidades tan deslumbrantes como la de Tutmosis III. Conocido como el Napoleón egipcio, bajo su mandato como faraón en la XVIII dinastía (1490/68-1436 a. C) se vivió una de las mayores expansiones del imperio. Fue un militar consumado, un estratega ejemplar y un político moderno que nunca, cuenta la leyenda, perdió ninguna de las 17 campañas que emprendió por norte, sur, este y oeste. "Ese elefante que encontramos en su templo funerario no es un animal común en las pinturas murales de otras tumbas de la época y puede ser una prueba del afán viajero y conquistador que tenía Tutmosis".

Lo cuenta Linda Chapón, uno de los cuatro estudiantes de la Universidad de Granada que han cumplido el sueño de todo arqueólogo: posar sus rodillas en el desierto que aún oculta el 70 por ciento de la historia de Egipto siendo testigos no sólo del descubrimiento de dibujos murales como el del elefante, sino de multitud de restos de cerámica o fragmentos epigráficos que podrían componer en el futuro una crónica de la vida de Tutmosis.

Dolores Sevilla y Linda Chapon -del departamento de Arqueología- y Berta Maluenda y Juan José Megías -de la Facultad de Bellas Artes- trabajaron los meses de octubre, noviembre y parte de diciembre bajo las órdenes de la prestigiosa egiptóloga sevillana Myriam Seco en el proyecto de excavación, restauración y puesta en valor del templo funerario del faraón Tutmosis III que se lleva a cabo desde 2008 en la orilla oeste de Luxor. Este templo, explica la arqueóloga Dolores Sevilla "no es su tumba -que está en el Valle de los Reyes-, sino el lugar que Tutmosis preparó para recibir todos los honores en su camino hacia la muerte".

Es uno de los primeros casos en los que tumba y templo se separaron pero su riqueza arqueológica no tiene nada que envidiar a otros templos: en esta campaña se ha encontrado una tumba bajo el templo -como la tumba expoliada de un noble con un rico ajuar cuyos huesos estaban fragmentados y calcinados-, así como multitud de restos de cerámica o pintura mural. El mayor reto de la excavación es encontrar el embarcadero que todos los templos de este tipo tienen y que ofrecería una información muy valiosa. Allí atracaban las barcas que trasladaban al faraón cruzando el río entre la vida y la muerte.

La construcción también es diferente en otros aspectos: a pesar de pertenecer a uno de los más grandes faraones de Egipto, los arqueólogos de otros tiempos han pasado por él casi de puntillas. "Es un templo realizado en parte en adobe por lo que ha sufrido más el paso de los años y ha pasado más desapercibido", explica. Además, pasa una carretera por el medio, dividiéndolo en dos, lo que dificulta los trabajos.

No obstante, para Sevilla "esta oportunidad ha sido todo un sueño". De allí se ha traído alguna que otra proposición de matrimonio pero, sobre todas las cosas, una oportunidad que ni siquiera tienen muchos de los egiptólogos: viajar a Egipto y conocer su historia en primera persona. La expedición granadina vivió con los expertos los pros y los contras de una excavación de tal envergadura, madrugando para no trabajar bajo el sol abrasador pero compartiendo hallazgos, trabajos, comidas y opiniones. "Vivíamos prácticamente como una comunidad hippy, todo el mundo en familia".

Se trata de una iniciativa sin precedentes que surgió a raíz de un trabajo que los artistas y profesores de Bellas Artes Asunción Jódar y Ricardo Marín emprendieron en Egipto para rescatar Los dibujos del tiempo. Impresiones del templo de Edfu, una grandiosa exposición que se pudo ver simultáneamente en el Museo Egipcio de El Cairo y en el Museo Memoria de Andalucía de CajaGranada.

Cuenta Ricardo Marín que durante su investigación sobre las figuras del templo de Edfu necesitaron de los conocimientos de un arqueólogo y se pusieron en contacto con la egiptóloga sevillana que vive en El Cairo desde hace ya algunos años. De esa relación surgió una colaboración con el Master del Departamento de Arqueología de la Universidad granadina, que dirige Francisco Contreras, y la posterior visita como becarios de los estudiantes a Luxor.

Pero no sólo eso. Este proyecto internacional organizado por la UGR, el Banco Santander y el Consejo Supremo de Antigüedades del gobierno egipcio tiene como finalidad fomentar la cooperación educativa y formativa entre España y Egipto. A juicio de Contreras, se da así un intercambio en el que ambas partes salen ganando.

Si por un lado alumnos de la UGR pueden poner en práctica sus conocimientos de Arqueología y Fotografía y Dibujo, por otro, inspectores del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto reciben cursos sobre distintos métodos y lenguajes para estudiar y conservar el patrimonio, lo cual es de vital importancia teniendo en cuenta que son ellos quienes se encargan de supervisar todas y cada una de las expediciones que autoriza Zahi Hawass, hasta ahora secretario del consejo y actual ministro de Antigüedades.

El profesor José Antonio Peña fue el encargado de inagurar los cursos el pasado mes de diciembre en Egipto con uno sobre técnicas e instrumentos de la investigación arqueológica. A su juicio, si bien los inspectores egipcios cuentan con suficientes conocimientos teóricos sobre Arqueología, les faltan conocimientos técnicos. Su finalidad fue enseñarles algunos métodos básicos topográficos y geofísicos, que pueden facilitar la tarea de los arqueólogos. En el futuro, sus conocimientos pueden ser fundamentales puesto que para estudiar la zona del templo atravesada por la carretera será necesaria una prospección de radar. Ricardo Marín y Asunción Jódar son, por su parte, los encargados de trasmitir sus conocimientos sobre fotografía y dibujo, dos disclipinas directamente relacionadas con la Arqueología, y de donde surgió todo. En abril, algunos de los inspectores vendrán a Granada para compartir aquí sus experiencias y conocimientos.

Ahora que todo se tambalea en un Egipto deseoso de democracia, el pasado ha servido para unir a quienes no están dispuestos a perder su historia. Ricardo Marín, que sigue en contacto con Myriam Seco y otros expertos egipcios, cuenta que al igual que muchos se aglutinan a las puertas del Museo de El Cairo para salvaguardar sus tesoros, también lo han hecho con la excavación del templo de Tutmosis III. "A pesar de que son más escasas las comunicaciones con Egipto, seguimos manteniendo el contacto por correo. Myriam me dice que, al estar en una zona turística donde todo se ha parado, cada día recibe la visita de cientos de egipcios que le piden trabajo".

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