"Me identifico más con mi papel de editor y escritor"

  • El novelista sevillano rescata la figura de Es Saheli, poeta granadino del siglo XIV y autor de la mezquita de Tombuctú, uno de los edificios más asombrosos de la historia

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La antítesis de José María Aznar, quien llegó a pedir que los musulmanes pidieran perdón por haber ocupado España ocho siglos. Por contra, el que fue su ministro de Trabajo y presidente de la editorial Almuzara, Manuel Pimentel, ve necesario acabar con esta "visión maniquea" del pasado español según la cual "cuando llegaron los árabes, todos los españoles se escondieron en Covadonga". Ahora recupera una parte importante de la historia de Al-Ándalus y del África negra en El arquitecto de Tombuctú (Umbriel) donde se mete en la piel de Es Saheli, arquitecto y poeta granadino del siglo XIV y cuya obra sirvió de inspiración a Gaudí y Barceló. "Fue un poeta andaluz como Federico García Lorca", explica el escritor que seguro no formó parte de los asesores del ex presidente en materia histórica.

-Un granadino universal, y no se trata de Lorca. ¿Cómo descubrió la figura de Es Saheli?

-Es una figura muy conocida en el ámbito académico, en el mundo de la arquitectura, pero no muy conocida a nivel popular. Yo lo conocí en Tombuctú, una ciudad mítica que está en un punto estratégico porque fue la cabeza de la ruta de las caravanas, en el África Negra. Bajo Kanku Mussa, un emperador negro que se hizo muy rico con el comercio de marfil y esclavos, apareció un tipo de arquitectura que la hizo famosa en el mundo entero. Por eso la ciudad es tan bonita y tan peculiar. La primera vez que llegué allí me preguntaron: "¿Conocerás al creador de este arte arte africano-sudanés, que es andaluz como tú?".Fue un genio que supera en su vida la de León El Africano, con una trayectoria importantísima. Hay bastantes fuentes históricas en el libro, referencias árabes, hispanas... Ya lo han estudiado algunos catedráticos e incluso han traducido sus poemas al español. Es Saheli me atrae por su genio, por crear un estilo arquitectónico muy espiritual. Él ya conocía Granada, Damasco, La Meca... Podría haber imitado pero hizo lo que hacen los genios, que es captar el espíritu de la tierra y trasladarlo a la arquitectura.

-¿Cómo transcurrió su vida granadina?

-Es Saheli era un poeta y me encanta la parte de su vida que transcurre en esta ciudad. Tenía ese punto de bohemio que siguen teniendo los poetas, pero tenía una doble vida¡: también era notario de la Alcaicería, el más importante. Pero bebía, tenía problemas con las mujeres, se enajenaba con la droga de la memoria que era el anacardo... Se pierde y es exiliado de Granada por los propios ulemas nazaríes. Tiene ese punto de los genios, de estar en el paraíso y levantar en el infierno al día siguiente.

-Comienza su periplo africano...

-Sí. En El Cairo vuelve a triunfar como poeta y se da miedo a sí mismo, porque vuelve a tener los desvíos que le condenaron anteriormente. Aquí conoce a Kanku Mussa, el gran emperador africano, un hombre exuberante, extrovertido, fanfarrón, que va impresionando allí donde va con sus riquezas... De hecho, cuando llegó con su caravana, estuvo años descargando todo el oro que llevaba. A raíz de este encuentro se trasladó a Tombuctú.

-Ha elegido escribir en primera persona la novela, lo que conlleva una inevitable implicación personal.

-Es una opción importante porque te condiciona el tono del libro. He querido escribir en primera persona por su gran aventura vital, por ser uno de los diez arquitectos más importantes de la historia de la humanidad. Pero hay una evolución personal que me apasiona. Yo conozco a muchos poetas con esa doble capacidad de crear belleza pero con una vida desordenada y bohemia. De hecho, conozco a muchos poetas contemporáneos en esta línea. Existen en Andalucía, en el mundo de las artes. Él comienza después un camino espiritual que se ve en su propia poesía, y ese camino de los sentimientos se ve mejor con la introspección, por lo que decidí escribir esta novela en primera persona. Una cosa es la faz sensual de Granada y otra cuando quiere dar trascendencia a su vida personal y artística.

-Lo asombroso es que un arquitecto granadino del siglo XIV sea una de las grandes fuentes de inspiración de Gaudí, el arquitecto de la Sagrada Familia.

-El mismo Gaudí lo reconoció. El arte de de Es Saheli tiene mucho que ver con su obra. Pero en África conviven el estilo andalusí, que se da en Marruecos; el otomano, en ciudades como El Cairo; y el de África subsahariana, el de Es Saheli. La obra tiene desde luego un esqueleto histórico pero es una novela que permite ahondar en las pasiones, en los sentimientos, algo que permite la novela y no la biografía.

-Es propietario de una editorial pero publica ahora en Umbriel.

-Es el dilema clásico de los editores que escriben o de los escritores que editan. Si te editas siempre en tu editorial parece que la has montado para editarte, pero si no te editas parece que no te fías de tu editorial, por lo que he escogido una solución salomónica.

-Su editorial acaba de publicar 'La otra memoria histórica', de Nicolás Salas, con 500 testimonios gráficos y documentales de la represión marxista en España entre 1931 y 1939. ¿Le han recriminado publicar este libro en este momento concreto?

-La línea editorial de Almuzara es la libertad, no estamos en un lado ni de otro. Soy partidario de que se desentierren los muertos de uno y otro bando para que nos quitemos de una vez de encima la pesadilla de los muertos.

-¿Está consolidada Almuzara?

-Una editorial se tiene que ganar el día a día. Tenemos un catálogo de cierta importancia, una distribución internacional, buena cantera de escritores... Pero estamos en un mundo de colosos editoriales y nosotros aspiramos a competir en su propio terreno.

-En el mundo editorial, ¿la crisis es en L o en U?

-El mundo del libro es un territorio estable. En la época de bonanza económica no se venden más ejemplares y en las épocas de crisis no se venden muchos menos libros. De hecho, creemos que vamos a tener una buena Navidad porque el libro no deja de ser un regalo barato.

-¿Cuál es su best-seller?

-Entre limones, de Chris Stewart. Sigue siendo un éxito. Es nuestro autor más exitoso, con mucha diferencia.

-Ahora sería un mal momento para ser ministro de Trabajo...

-No es un buen momento. El ministro no tiene que estar pasándolo bien y la pobre secretaria general de Empleo, una mujer muy competente, ¡pone una cara cada vez que ofrece los datos! Y lo que queda. Es el momento de ser muy creativo, de tomar decisiones, de comenzar un diálogo social de verdad y tomar medidas estructurales. Pero a corto plazo va a ser duro. Pero yo me identifico más con mi papel de editor y escritor.

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