Los 500 inéditos de Egea ven la luz

  • La editorial Bartleby presentó ayer el esperado segundo volumen de las obras completas del desaparecido poeta que recoge todos los poemas que permanecían sin publicar

La editorial Bartleby presentó ayer el Volumen II de Poesía de Javier Egea, una esperada obra que recoge más de 500 inéditos del desaparecido poeta. Así lo explicaba ayer el autor del prólogo, Jairo García Jaramillo, que estuvo acompañado en el acto que se celebró en el Edificio Zaida por el catedrático de Literatura de la Universidad de Granada y amigo personal de Egea Juan Carlos Rodríguez y el responsable de la colección de poesía de Bartleby, Manuel Rico.

"El primer volumen, que vio la luz hace un año, recoge los seis libros que publicó en vida y ahora aparece la parte desconocida", precisa Jaramillo.

"Este segundo volumen de la obra completa recoge los poemas inéditos que dejó tras su muerte", explica Jaramillo, quien matiza que "la primera sección contiene los poemas dispersos, unos cuarenta, que eran conocidos porque habían sido publicados en revistas".

"El grueso del volumen de 600 páginas son los poemas que nunca habían visto la luz", comenta el autor del prólogo, quien señala que son cerca de 500 composiciones que llegan ahora por primera vez a los lectores de Egea.

Jaramillo aclara que estas nuevas piezas estaban en carpetas, en cajones... y que nunca habían sido publicados por distintos motivos. "En algunos casos pertenecen a libros que estaban inconclusos cuando murió". El resto de las piezas nunca llegaron a las páginas impresas "a veces porque no se atrevió a publicarlos; otras los mando a revistas que finalmente no salieron e, incluso, algunos porque tuvieron problemas con la censura. Además están los últimos, los que escribió al final y no tuvo tiempo de publicarlos".

Todos estaban en el archivo personal del poeta, del que es heredera Helena Capetillo, la que fuera pareja de Egea.

"Era una obra muy esperada en Granada porque el autor murió trágicamente y se aguardaba a que toda esta producción se diera a conocer algún día", comenta el prologista, quien destaca que se trata de obras de distintas épocas: "Hay creaciones de los años 70, de los 80 e incluso de los 90".

Estas nuevas composiciones poéticas permitirán al lector de Egea descubrir aspectos del poeta han permanecido tan ocultos a sus ojos con estos textos.

De esta forma, este segundo volumen ayuda a "completar el perfil de su autor, matizar cosas que no se conocían", refiere García Jaramillo, quien pone como ejemplo "la faceta satírica o burlesca, "de la que no había referencias en sus seis libros, que son mucho más serios".

Otras de las novedades son los epigramas, que tampoco había llegado a difundir nunca, y su estracha relación con la música.

Además hay poemas dedicados o epístolas a los amigos, como los versos que dedica a Juan León, otro poeta granadino que ha desaparecido hace unos años, Ana Rosetti o a Luis García Montero, compañero generacional y amigo.

Pero la parte más importante son sus dos libros inconclusos: Réquiem, un poemario relacionado con la música de los años 81 y 82 y unas polonesas que dedica a Chopin, también de mediados de los ochenta.

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