La intimidad de la elegancia

  • Amancio Prada ofrece en el Teatro Alhambra un concierto especial en el que interpreta las canciones que marcaron su vida

El cantautor leonés Amancio Prada protagonizó ayer una noche íntima en el Teatro Alhambra cantando y 'contando' las canciones que lo han marcado a lo largo de su vida. El cantautor, que participó en el ciclo La Música Contada, deleitó al público con la interpretación de obras como Yo no maldigo mi suerte, de Antonio Molina, La poesía es un arma cargada de futuro, de Paco Ibáñez, o ¡Pra Habana! y Adiós ríos, adiós fontes, sobre poemas de Rosalía de Castro.

La Música Contada, ciclo creado hace diez años por el periodista Héctor Márquez que se celebra en las ciudades de Granada, Málaga y Sevilla, consiste en que un invitado, ya sea músico o crítico musical, va desgranando y poniéndole al público una serie de canciones que le han marcado en su trayectoria vital. Amancio Prada optó por, en lugar de hablar de las canciones que más le han influido, subirse al escenario y cantarlas.

El cantautor leonés estuvo acompañado únicamente por su guitarra, con lo que el Teatro Alhambra se llenó de un clima de casi complicidad y susurros con el público. Prada, músico elegantísimo de largo recorrido, le puso música a poemas como A la vecinao La canción adúltera, de Chico Sánchez Ferlosio, A dama e o caballeiro, de Álvaro Cunqueiro, Tengo en el pecho una jaula, del propio Prada junto al escritor Manuel Vicent o El mío rosal, de Mar Santos Lobo.

Prada había anunciado por la mañana que, estando en Granada, para él le sería imposible sustraerse a la tentación de interpretar alguno de los poemas de Federico García Lorca a quien él les había puesto música. El cantautor dejó en el Teatro Alhambra el gusto por la buena poesía y la música que marca una vida.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios