La juventud en las fuentes

  • El surtidor ubicado en el Paseo del Salón le ha dado al entorno un aire más alegre y se ha convertido en una nueva postal para Granada

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Vista en perspectiva desde la Fuente de las Batallas, con la que está alineada, da la sensación de que el chorro de agua aspira a alcanzar el pico del Veleta, que visualmente aparece justo detrás. Obra del escultor granadino Ramiro Megías, el mismo que llevó a cabo la realización de la escultura del Caballo del Ayuntamiento, la fuente le ha dado una nueva perspectiva al Paseo del Salón. Lo ha embellecido. De noche es un placer contemplarla. Tiene el aire de la juventud en las fuentes.

"Una fuente tiene que alegrar el ambiente a su alrededor, debe ser como una gran tarta en movimiento con el agua acompañando", explica el escultor y profesor de la Facultad de Bellas Artes. "Si has de hacer algo, debe ser algo que embellezca el entorno. Si no, mejor quédate en tu casa".

Dos años de trabajo invirtió Megías en esta fuente, tal vez la más reciente de Granada, inaugurada el 31 de marzo del pasado año. Su principal preocupación fue que estuviera perfectamente alineada entre el Paseo del Salón y la Carrera de la Virgen. La obra tiene una altura de 11 metros y 15 metros de diamétro. Está sustentada en cuatro tazas y cuenta con más de medio centenar de caños que expulsan el agua con una bomba de más de cinco caballos. La presión es regulable.

La fuente tiene tres motivos escultóricos principales: el primero está formado por cuatro grandes estatuas que representan los cuatro accidentes geográficos de Granada: Sierra Nevada, representada por una mujer que lleva una flor de las nieves en el pelo; la Vega, representada por otra mujer con una espiga de trigo; el río Darro, representado por un hombre con un plato a sus pies (y que recuerda a los platos que se utilizaban para lavar el oro) y el río Genil. Cada una de las esculturas está mirando hacia la zona que representa.

El siguiente motivo escultural, sustentado sobre una taza de bronce de 5 metros de diámetro, es un grupo de hermosas granadas casi dispuestas en racimo. Por último, coronando toda la fuente, una mujer semidesnuda que mira hacia la Fuente de las Batallas, representa a Granada.

"Al principio quise representarla completamente desnuda", señala Megías. "Pero luego decidí pornerle medio vestido cubriéndole las piernas para ser un poco respetuoso con la presencia de la Basílica de la Virgen de las Angustias, que está enfrente".

Ramiro Megías no está satisfecho del todo con el trabajo. "Cada vez que la miro, le encuentro algún defecto", dice. "A veces las presiones de agua no están los suficientemente altas y son irregulares en los caños. Tampoco está aún colocado un pequeño zócalo en la parte inferior de la fuente que en su día iluminará unos relieves". Tal vez Megías le encuentre defectos, pero en el transcurso de una media hora más de una quincena de personas han fotografiado la fuente con sus cámaras o con sus teléfonos móviles. Es una obra que cautiva.

La Fuente de las Granadas es un regalo que la empresa Emasagra hizo a la ciudad el pasado año. Su coste rondó los 600.000 euros y el esfuerzo fue extraordinario, porque Megías lo modeló a mano todo él solo. No sólo diseñó la fuente, sino que él mismo la esculpió.

"Fue un trabajo realmente duro", recuerda ahora. "Tuve que construir un andamiaje para hacer las cuatro grandes figuras. Las moldeé en barro. Además, hice las cuatro simultáneamente". El proceso posterior es que, de esas figuras de barro, se hizo un molde de silicona y otro de cera que servirían para la posterior fundición totalmente en bronce. "Tuvimos que trocear las piezas como si fueran un puzzle para poder hacer las planchas de bronce", explica el escultor, que ahora trabaja en un nuevo encargo: las esculturas de Manuel de Falla y Frascuelo para el Paseo de la Avenida de la Constitución.

Ramiro Megías tiene, tras esta experiencia, algo absolutamente claro: "Un escultor no puede realizar una obra de esta magnitud si no es mediante un encargo", reflexiona. "Hace falta una institución pública o una empresa privada que se haga cargo de los costes. Sin las empresas, no se puede hacer nada. Emasagra se portó realmente bien conmigo". El escultor recuerda como algunos altos cargos de la empresa estuvieron trabajando con él "hasta las dos de la mañana muchas noches".

Megías ha hecho muchas reflexiones tras trabajar en esta obra. "Este tipo de creaciones", explica, "tienen muchos condicionantes. Tienes que ser muy respetuoso con el entorno. Tampoco puedes llegar e imponer tu gusto sin tener en cuenta a los demás. Hayque pensar que una obra de estas características se queda en la ciudad para toda la vida. Tú no puedes llegar y plantar un mamotreto, por muy artístico que te parezca, en contra de los demás. Tienes que jugar siempre en ese equilibrio entre tu gusto artístico y lo que realmente embellece el entorno. Si no haces algo para embellecer un sitio, mejor quédate en tu casa".

Ramiro aún no es consciente de que es autor de las dos nuevas postales de Granada: la Fuente de las Granadas y el Caballo del Ayuntamiento, una obra diseñada por el pintor Guillermo Pérez Villalta, pero esculpida por Megías. "La verdad es que ha sido un privilegio para mí. He hecho pocas obras en Granada, pero las que he hecho han tenido mucha repercusión. Es una suerte."

Sin embargo, no cree que un escultor pueda ganarse la vida siendo sólo escultor. "Podría llegar a ganársela, sí, pero es bastante difícil. Hay que recurrir a otra cosa. Yo recurrí a convertirme en profesor de Bellas Artes". En ese momento, la fuente se ilumina a lo lejos. Es una fuente joven, hermosa. Tiene algo especial.

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