El reportaje

La leyenda del gorila en la cima del Empire

  • Hoy se cumplen 75 años del estreno en Nueva York de la obra 'King Kong'

Un gorila gigante que en la cima del Empire State Building en Nueva York se despide en su mano con infinita ternura de una pequeña mujer rubia. Una escena que forma parte de la historia del cine. King Kong sigue siendo considerada hasta la actualidad la madre de todas las películas de monstruos. Según muchos cineastas, la mayoría de las películas actuales no le llegan ni a los talones a este clásico. El 2 de marzo de 1933 la película se estrenó en el Radio City Music Hall de Nueva York, hecho del que hoy se cumplen 75 años.

Los directores estadounidenses Merian Cooper y Ernest Schoedsack relatan en King Kong la historia de un director de cine que quiere rodar una película de aventuras con su equipo en una isla apartada. Los nativos secuestran a su bella protagonista (Fay Wray) y la ofrecen como novia al dios de la isla, un gorila inmenso. Éste se enamora perdidamente de la guapa rubia y no tiene otra cosa en la cabeza desde entonces que protegerla de dinosaurios y otras bestias de la isla. Tras una serie de espectaculares combates, el equipo consigue liberar a la rubia y atrapar al gorila. La idea es exponerlo como octava maravilla del mundo en Nueva York. Pero una vez en la ciudad consigue liberarse.

Los trucos visuales de la película siguen fascinando hasta hoy. El pionero de los efectos especiales Willis O'Brian otorgó a sus dinosaurios, serpientes gigantes y otros reptiles tanta vida con su fantasía y creatividad, que ninguna computadora logró imitarlo más adelante. Creó el llamado sistema de stop motion. En vez de que los actores actuaran sobre las escenas de exteriores y trucadas rodadas previamente, achicó las escenas reales a minipantallas dentro de sus decorados de animación. De esta manera, los movimientos de sus figuras podían coordinarse mejor con los de los actores. Un trabajo pionero en el inicio del cine sonoro.

Pero el atractivo de la película no reside sólo en sus méritos técnicos. También está en la historia, repleta de poesía y profundidad. Así, el monstruo es casi humano en su amor a la mujer blanca. El espectador siente con él, hasta la legendaria escena final, en la que el gorila agarra un biplano de la Fuerza Aérea estadounidense como un juguete, pero finalmente cae abatido. En opinión de los críticos, también resuenen en esta historia algunos temas políticos como el racismo, el colonialismo y el sexismo.

En las taquillas, la película fue uno de los primeros blockbuster, aunque los productores tuvieron que arreglárselas con apenas 600.000 dólares. Así, utilizaron dinosaurios que O'Brien ya había creado para un proyecto anterior. Para las escenas en la selva recurrieron a decorados de la película The most dangerous game (1932). Y el enorme muro que divide la isla había sido un templo de Jerusalén en Rey de reyes (1927) de Cecil B. DeMille. El portón de madera fue quemado más adelante en Lo que el viento se llevó.

Desde su estreno, King Kong llevó adelante una cruzada triunfal por el mundo. La historia se imitó miles de veces y fue comercializada en todas las formas posibles, desde los videojuegos hasta los peluches. En 1976, se hizo una remake con Jessica Lange, que decepcionó. Y en 2005 el neozelandés Peter Jackson, director de El señor de los anillos, se atrevió a hacer otra versión con Naomi Watts y un presupuesto récord de más de 200 millones de dólares. Pero apenas recibió algunos Oscar en apartados técnicos.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios