"La maternidad me ha hecho perder la vergüenza para expresar mis sentimientos"

  • La cantaora publica 'Aguacibera', donde vierte con acierto a la vez literatura y flamenco aderezados con su voz

Una de las últimas voces que más ha madurado entre los nuevos talentos del flamenco en Granada es sin duda la de Esther Crisol. Canta con la misma sutileza con la que realiza esta entrevista. Es sensible, inteligente, honesta, trabajadora, coherente, flamenca… Es, en definitiva, numeraria en esa escasa hornada creativa y a la vez respetuosa con las formas, que tanto necesita el mundo del flamenco. Acaba de publicar su último trabajo, titulado Aguacibera, donde ha vertido con acierto literatura cara y flamenco, aderezados con una voz que ha madurado y ofrece interesantes giros y propuestas novedosas. La artista presentará su segundo trabajo el próximo día 10 en el Teatro CajaGranada. La acompañarán Luis Mariano (guitarra), Lucía Guarnido (baile), Darío Moreno (piano), Miguel Cheyén (percusión), Cuni Mantilla (contrabajo) y Nina Rishad (violín).

-En los últimos años muchos artistas han optado por la autoproducción de sus obras. ¿Cómo es el proceso?

-Bueno, en algunos momentos, se hace un poco cuesta arriba porque de ti depende cualquier mínimo detalle. Qué quieres grabar, cuando lo decides... qué imagen quieres reflejar, etcétera. El hecho de tener que estar pendiente de cosas ajenas a lo que es la música en sí, resta muchas energías. Hasta el más mínimo detalle es importante y decisivo y cuando tú tomas las decisiones de todo, tú eres quien se equivoca, claro. Por un lado piensas, ¿para qué me habré metido yo en esto? y por otro cuando te das cuenta de que tienes buena gente trabajando contigo con las mismas ganas de que todo salga bien, como en este caso Luis Mariano, entonces te relajas, descubres por qué lo haces y te alegras.

-¿Qué ha tenido de novedoso este disco con respecto al anterior?

-Todo. En mi anterior grabación quise rendir homenaje a lo que más respeto del Flamenco, el origen, lo más puro. Sin embargo en Aguacibera me he permitido dar un paso más. Crear algo y expresar mi concepción más personal de la música. Además el motivo principal de este disco ha sido el de mostrar a la gente la obra de David Rosenmann-Taub. Un poeta chileno vivo que recomendaría leer a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad.

-¿Los flamencos tienen un sexto sentido para reconocerse entre ellos?

-Desde luego. Los flamencos pertenecen a un círculo con un marcado carácter personal. Se reconocen entre ellos y tienen algo especial que atrapa a todo el que no lo es. Aunque habría primero que definir el concepto de flamenco para saber cómo reconocerlo.

-¿Qué impresión tiene del flamenco en la actualidad, cómo ve su salud?

-Lo veo en pleno renacimiento. Viviendo su época dorada, como diría un amigo. Los flamencos hoy realmente se preocupan por conservar los cánones clásicos pero puliendo y dando personalidad a lo que hacen. Además el flamenco está expandiéndose no sólo en el ámbito artístico, ya que se está contemplando la necesidad de darle cabida en el marco educativo y esto es fundamental. Hoy tenemos la suerte, o no, de disfrutar de más medios que la transmisión oral, que nunca hay que perder, podemos enseñar y aprender, escuchar, lo vemos y lo oímos en los lugares más insólitos. Así que, el flamenco está en el aire...

-¿La experiencia de la maternidad ha supuesto alguna influencia en su cante?

-En mi cante no lo sé, en mi manera de decir las cosas, desde luego. Mi hijo me ha aportado una combinación de tranquilidad y madurez que me han hecho perder un poco la vergüenza por expresar los sentimientos. De eso se trata cuando cantas y cuando haces cualquier cosa en la vida.

-¿Qué aspiraciones tiene con respecto al flamenco?

-De momento seguir disfrutando con lo que hago, que ya es suficiente, rodearme de buena gente para conseguirlo y seguir aprendiendo.

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