Los máximos de una libertad creativa

Siendo como es el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga uno de los principales espacios expositivos de España, gracias a la importante gestión de Fernando Francés y su extraordinaria programación artística y siendo Luis Gordillo una de las personalidades artísticas más importantes que ha dado el Arte Andaluz de los últimos tiempos era, absolutamente, lógico que el C.A.C. de Málaga planteara una gran exposición del artista sevillano en las estancias que acogieron el antiguo Mercado de Mayoristas de la ciudad.

La exposición que nos presenta Fernando Francés nos hace transitar por ese Gordillo al que le entusiasma el poder acumulativo de la imagen, la forma que se expande, que se abre en infinitas propuestas, que no marca una única distancia y que busca nuevas realidades desde el sentido de algo que puede ofertar planteamientos infinitos dependiendo de un particular posicionamiento espacial. La imagen, en las obras de este artista, actúa en un proceso sin límites, se interpone a la propia forma, busca yuxtaposiciones que se hacen inconexas y situaciones perfectamente estructuradas; bajo la sabia batuta de un director organizador que unifica las parcelas creativas hasta construir un entramado lleno de ritmo, equilibrio, composición, formalismo y dualidad entre lo que se expande y su proceso de contención. El artista sevillano juega con las formas y las imágenes hasta dotarlas de un sentido distinto; pero siempre con esa línea argumental donde Gordillo actúa de mago encantador. Asistimos a la multiplicación festiva de las series donde las tensiones se yuxtaponen hasta encontrar un arbitrario equilibrio de exultante plasticidad y la explosión constructiva que surge cuando el pintor rebasa los límites de las telas y busca nuevas argumentaciones más allá de las meras superficies materiales -sus cuadros se articulan, crecen, se superponen, buscan el equilibrio compositivo o huyen de él- para componer una realidad abierta, expansible y llena de vida.

Luis Gordillo, que supo romper los esquemas preestablecidos en la pintura de su ciudad, fue el argumento válido para que la plástica sevillana de los años sesenta tuviese un apoyo desde donde dar el impulso definitivo, es ahora una absoluta referencia, un camino por donde seguir sabiendo a qué atenerse, un manual de artista, un libro de alquimia donde encontrar fórmulas creativas válidas. Hoy que tanto mediocre se cree en posesión de la verdad absoluta, Luis Gordillo es un artista donde encontrar mucho sentido al arte en general y a la pintura en particular.

Con esta exposición, el artista nos sitúa en un particular proceso de composición en el que nos somete a su personalísimo concepto estético. Sus piezas son casi juegos salidos de la intimidad de una ejecución que amplía los horizontes de libertad y busca nuevos modos y medios de transmisión. La oferta es amplia y variada. Estamos ante un universo de intenciones en el que el autor procesa todo tipo de registros. La fotografía que tanto ha supuesto para el artista sevillano se yuxtapone a todo tipo de fórmulas pictóricas que componen un absoluto estamento de libertad a la búsqueda de una realidad de plástica total sin límites.

El C.A.C. Málaga nos sitúa en los ambientes creativos de un artista imprescindible, cuyo proceso creativo se nos presenta en su más preclara dimensión. Es Gordillo en auténtico estado puro.

Luis Gordillo. CAC de Málaga. Hasta el 26 de agosto.

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