Antonio Jiménez Millán. Poeta

"La memoria suele tener una gran parte de ficción"

  • El escritor y catedrático granadino desvela esta tarde en la Casa de los Tiros parte del contenido de su próximo libro, 'Clandestinidad', donde recupera la Transición

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De los clandestinos políticos de finales de los setenta a los clandestinos sociales del siglo XXI. Es el recorrido que traza Antonio Jiménez Millán (Granada, 1954) en su nuevo poemario aún sin publicar y del que esta tarde leerá algunos versos en la Casa de los Tiros dentro del ciclo Inéditos.

-¿Los poemas son de nuevo cuño o se han caído de otros libros anteriores?

-Todos forman parte de un libro que está casi terminado que se va a llamar Clandestinidad. La primera parte del libro, que lleva ese título, es un ejercicio de memoria sobre Granada y Málaga a finales de los setenta y comienzos de los ochenta, coincidiendo con los años de la Transición. El título, naturalmente, se refiere a la militancia política clandestina de aquellos años, pero también a una determinada actitud ante la vida que tiene mucho también de actividad clandestina, de apartarse de las normas y el lenguaje dominante del momento.

-¿Quiénes son los clandestinos del siglo XXI?

-Los inmigrantes sin ningún género de duda. En algún momento de la Transición hemos sido clandestinos los poetas, los abogados y los arquitectos. La clandestinidad afectaba a mucha gente. Pero hoy en día son los inmigrantes. Uno de los poemas del nuevo libro habla de las pateras que cruzan el Estrecho, de los inmigrantes que, si consiguen llegar a las playas del Sur, se convierten en fugitivos.

-Y más aún si se les ocurre ir a Vic...

-Evidentemente. Es algo tremendo que va un punto más allá en cuanto a convertir en clandestinos a los que vienen de fuera.

-Como 'poeta urbano', ¿siente más que otros la necesidad de vivir, de apurar el último trago para escribir?

-Sí. Inventario del desorden es fundamentalmente un ejercicio de memoria, y este aún más. Sobre todo en la primera parte y en el capítulo Lugar de la memoria, donde enlazo la memoria personal con la colectiva. En el libro se deja claro que la memoria es muy infiel, que al escribir sobre el pasado se está reinventando ese pasado. Claro, cada uno cuenta las cosas a su manera y sobre un mismo acontecimiento hay varias versiones. El otro día participé en el congreso sobre Blas de Otero y hablé sobre mi único encuentro con él en el homenaje a Federico García Lorca de 1976. Pero no me ponía de acuerdo con otros testigos sobre algunos detalles del encuentro, hay un recuerdo borroso pero hay que saber que la memoria suele tener una gran parte de ficción.

-¿Sería este un buen momento para reeditar sus 'Poemas del desempleo' de 1979?

-Desgraciadamente el título sigue teniendo vigencia. Era un título que tenía mucho de los Poemas de la oficina de Benedetti. Pero también eran unos poemas basados en mi experiencia personal en un momento en el que había terminado la carrera y estaba a la espera de conseguir un empleo. En ese momento el título era una referencia a una realidad inmediata que ya empezaba a ser dramática pero también una metáfora del poeta que carece de lugar social.

-Dicen que su poesía es cada vez más calculada pero, al mismo tiempo, cada vez más intuitiva. ¿Puede aclarar este aparente contrasentido?

-Sí, la intuición tiene un valor apreciable en la poesía, todo es intuición, pero lleva consigo un cálculo en el sentido del trabajo que llevan los poemas con la corrección y estructuración del libro para que tenga una cierta unidad. Pero escribir poemas es evidentemente una mezcla de intuición y de trabajo.

-El caos forma parte de sus divagaciones poéticas. ¿Hay que acostumbrarse o intentar poner orden en este desorden?

-Cuando yo escribo Inventario del desorden quiero poner un poco de orden en la confusión de la vida diaria. El desorden es lo que te encuentras día a día, la poesía de alguna manera trata de ordenar ese caos. Esto está sacado de un texto de Manuel Vázquez Montalbán, un escritor al que admiré muchísimo. El desorden, en su momento, era una alternativa vital frente al nuevo orden de la época de Bush. Es la época del atentado a las Torres Gemelas, cuando se quiso imponer un nuevo orden siniestro. En ese momento, la palabra desorden tenía un matiz positivo.

-Acaba de mencionar a Vázquez Montalbán. ¿Los poetas son mitómanos en general?

-Sí. En mi nuevo libro hay un apartado que se llama Mitos donde abordo directamente la cuestión. Ahí me refiero a mitos clásicos y contemporáneos que vienen sobre todo del cine. Hay un poema dedicado a Marilyn Monroe, otro dedicado a una actriz que fue amante de Pavese... Intento revitalizar el mito, actualizarlo.

-Como catedrático de Literatura en la Universidad de Málaga, ¿es concebible que allí se hubiera permitido que Luis García Montero abandonara la docencia?

-Cada universidad es un mundo y en cada una de ellas encuentras un montón de problemas. Pero la situación que se produjo fue absolutamente lamentable y quien ha perdido es la Facultad de Letras y los alumnos. No se tiene a un profesor como Luis en muchos sitios.

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