arte hoy

Cuando el momento ya no importa

  • Alumnos de la Facultad de Bellas Artes de Granada rinden homenaje a Miguel Hernández a través de una muestra

Es bien conocido que el poeta Miguel Hernández fue dejado morir impunemente en 1942 en Alicante, después de haber estado un largo tiempo preso en un estado lamentable. Había nacido en Orihuela en 1910. Hace ahora un par de años, el universo cultural español se volcó con cientos de actos en torno a la figura del autor de La canción del esposo soldado en el centenario de su nacimiento. La Facultad de Bellas Artes también; bueno, no; fueron los alumnos de primer curso quienes trabajaron a conciencia para llevar a cabo el proyecto motivado por el inquietante impulso de Carmelo Trenado, su profesor. Alrededor de cien obras, planteadas como diseños de carteles conmemorativos de la efemérides, salieron aquel año de las aulas de un curso de Primero de Bellas Artes. Existió mucho trabajo, mucha ilusión; se habían dado los pasos creativos oportunos y Carmelo Trenado removió Roma con Santiago para conseguir que el esfuerzo tuviera un desenlace expositivo adecuado; algo que tiene una especial incidencia en el proceso creativo y especialmente en la formación de los futuros artistas, que desde un principio conocen el juego, la dinámica y el arbitrario proceso de lo expositivo. El resultado fue tan aceptable que algunos espacios se interesaron por la importante colección que se había conformado. El profesor Trenado se había comprometido con su Universidad de Granada para que fuese la primera en mostrar el trabajo de sus alumnos. Pero llegaron los tontos, absurdos e incomprensibles planteamientos de los indocumentados -por no decir otras cosas-. Algún compañero de su propia Facultad remoloneó -por no decir otra cosa- con su obligación y puso todas las trabas a una exposición que ya gozaba con mucha aquiescencia, pero que perdió la ocasión apropiada para haberse efectuado en su momento justo, debiendo esperar en el cajón de los buenos proyectos olvidados a conciencia, ese que abre a su antojo el inepto de turno, a un mejor momento y a que la arbitrariedad y arbitrario gestor o gestora, tuviera una pizca de sensatez para hacer lo que tuvo que hacer en su justo tiempo.

En el espacio expositivo que tiene la Facultad y que, de vez en cuando, ofrece importantes proyectos donde se nos muestra la buena y positiva labor que, desde su creación, se lleva a cabo en las estancias del antiguo Manicomio de Granada, ahora, los ex alumnos de Carmelo Trenado tienen la oportunidad de ver colgadas unas obras que llevan impreso el sello de lo realizado con mucho entusiasmo y verdad.

El universo apasionante que rodea la vida y la obra del poeta de Orihuela, sirve de esclarecedor motivo para, desde él, ahondar en un pozo de sabiduría creativa. El fondo y la forma están perfectamente conjugados y trasciende en obras portadoras de mucho carácter y sentido artístico.

La exposición, entre otros muchos asuntos, nos sirve para seguir confiando en esa Facultad granadina donde tanto bueno se ha hecho por el arte de los que tenían mucho que decir; Facultad de Bellas Artes de Granada que, pese a los ineptos postulados de alguno o de alguna de sus equivocados dirigentes, sigue siendo una gran factoría de futuros artistas. Algo que se traduce en lo que, precisamente Carmelo Trenado, está realizando con sus alumnos -de Primero- para ser expuesto dentro de los actos que, en Cádiz, van a tener lugar en torno al Bicentenario de la Constitución de 1812. ¡Que no decaiga!

Facultad de Bellas Artes de Granada.

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