La muerte de Cristo, por saetas

  • Juan Andrés Maya lleva al teatro Isabel la Católica 'La Pasión. El musical flamenco', en el que recrea con todo realismo las últimas horas de Jesús a través de bailes y cantes flamencos y con una orquesta

La Pasión de Cristo traspasada por la sangre del flamenco. Ésa es la idea esencial que, hace ya más de una década, cruzó por la mente del bailaor y coreógrafo granadino Juan Andrés Maya. Llevar a los escenarios las últimas horas de la vida de Jesús con la profundidad del cante jondo y la hondura del baile. En 2005, Maya estrenó su espectáculo con un éxito absoluto. Ahora, a las puertas de la Semana Santa, La Pasión. El musical flamenco, regresa a Granada, al teatro Isabel la Católica, donde Maya actuará el próximo día 29. Dos días más tarde, el 31, lo hará en la Casa de la Cultura de Almuñécar.

"La obra narra las últimas horas de Cristo, desde que hace su entrada en Jerusalén a lomos de una borriquilla hasta su muerte y resurrección", comenta Juan Andrés Maya.

En esta ocasión, el bailaor cuenta con la colaboración especial de la Orquesta Sinfónica Ciudad de la Alhambra bajo la dirección de Miguel Sánchez Ruzafa. "Va a haber una mezcla de flamenco con marchas de Semana Santa". Lo confluencia de ambos géneros musicales dota al espectáculo de una gran originalidad, unida a la explosión teatral que se produce en el escenario y que concluye con la crucifixión del propio Juan Andrés Maya.

En el montaje, en el que también está presente el bailaor Iván Vargas, intervienen 20 personas. "Hay que tener en cuenta que hay cante, baile, que también hay teatro, y que, además, ahora incluye a la orquesta de Sánchez Ruzafa", explica el bailaor.

"Hace unos años hice un pacto personal con Dios: le prometí que iba a llevar al flamenco la vida de su hijo Jesucristo para agradecirle todo lo que ha hecho por mí. Ahora convierto esa realidad en promesa", contaba Maya en 2005, poco antes de su estreno. Y el bailaor lo hace tocando todos los palos flamencos posibles, que son el eje narrativo del montaje.

La obra consta de un solo acto dividido en 13 escenas, y se desarrolla en un tiempo histórico que trata de ser lo más realista posible. De hecho, el vestuario, diseñado por el propio Maya, trata de ser exacto a los que se utilizaban en la época.

De un modo similar a como Mel Gibson expuso la Pasión con toda la verdadera crueldad que tuvo que sufrir Jesucristo en su calvario, Juan Andrés Maya no escatima esa dureza en su espectáculo. "Se trata de una historia cargada de crueldad. Tanta, que puede herir la sensibilidad del espectador. Tan sólo dos escenas aportan cierto sosiego: la alegre entrada triunfal en Jerusalén y la escena de la última cena.

Para Juan Andrés Maya, siempre es un reto meterse en la piel de Jesucristo. "He tenido que trabajar mucho y transformar completamente mi forma de bailar para hacerla más sosegada", decía en su momento el coreógrafo. El resultado es un personaje de una entrega total al sacrificio.

Curiosamente, Maya siempre ha interpretado el montaje durante la Semana Santa. "Es que es un espectáculo que no está concebido para cualquier otro momento del año", dice ahora. "Mucha gente me ha dicho que debería llevarlo a escena en otras fechas, pero yo lo concibo así. Lo concibo sólo para esta época".

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