El mundo desde el banquillo

Ver y oír el mundo (detenido) desde el banco de un parque, justo bajo la ventana del colegio de su hija. Hacer sonar la alarma del coche cuando pasa un niño, saludar a una guapa joven que pasea a su perro cada mañana, charlar con el camarero del bar... Esos son los propósitos, la penitencia, el ritual diferido del duelo (por la muerte de la esposa) que se propone como ejercicio diario Pietro Paladini, un ejecutivo de una cadena de TV nacido de las páginas de la novela de Sandro Veronesi que encarna a un prototipo: el del hombre de éxito de mediana edad que se enfrenta al caos a la zozobra de la existencia.

Caos calmo se encierra y explica en una suerte de fábula contemporánea poblada por lobos con el rostro de amables ejecutivos, de niños adultos que devuelven un reflejo de sensatez en cada diálogo, de padres e hijos que buscan una respuesta a los misterios de la existencia desde el juego cómplice y la lectura de cuentos antes de dormir.

Caos calmo construye un pequeño universo a escala en torno a un hombre complejo y un banco, destila su moraleja y su necesaria catarsis haciendo oscilar el péndulo de lo sentimental a lo cómico, se permite incluso el lujo de la sorpresa y la ambigüedad, hace girar a sus personajes a la velocidad justa para que no pierdan nunca del todo el equilibrio.

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