La música callada de Serna

  • El pintor murciano, muy vinculado a Granada desde su juventud, cambió su afición al fútbol -jugó en el Granada CF- por el arte

Pedro Serna (Torres de Cotillas, 1944), vocacional de la pintura, es acuarelista por naturaleza. En su obra no abandona la tradición pictórica, aunque demuestra unas inquietudes fruto de su propia reflexión. Su pintura está básicamente dedicada a la temática paisajística, con un trasfondo de denuncia, ante el avance imparable del ladrillo en detrimento de las antiguas huertas y del paisaje natural. Su estilo personal se refleja en una pincelada suelta y un matiz de color que produce unas veladuras que suavizan las formas. Hasta el próximo 18 de mayo expone en la galería Felicia Hall de La Herradura una selección de obras exhibidas a partir de 1999 que reflejan el paisaje real, pero entre las que además se encuentran algunas de sus "visiones flamencas" provistas de pasión, fuerza y movimiento.

La musicalidad de la exposición no sólo la transmiten los cuadros dedicados a Farruco -su "número uno"-, Manuela Carrasco o La Juana (que parece que se vayan a poner a cantar y a bailar al son de una guitarra) sino que el resto de obras también tiene su propio ritmo. De las creaciones del pintor murciano ha dicho la crítica que existe una música que proviene de la distancia o del aire. Serna es muy sensible a los cambios de luz, como se muestra en el documental de Gonzalo Ballester El último paisajista, proyección de 25 minutos que se puede visualizar también en la galería herradureña. Esta película permite admirar la forma de trabajar del paisajista: "Trozos de pintura -pintados a la aguada- (…) excepcionales", como expresara el pintor e intelectual Ramón Gaya ya fallecido. Y continuaba diciendo que parece que aquellas "pequeñas pinturas" hubieran "sido dichas como en voz baja y, al mismo tiempo, con fuerza, con un vigor, diríase, tiernísimo, primaveral".

Pedro Serna Verdú, con su habitual sencillez que, sin duda, se refleja también en su obra, destaca el papel de su "amigo" Gaya para hacer su obra más conocida. Aunque él le quite importancia, sus cuadros han servido de inspiración para pintores y escritores. Tomás Segovia, en su poema Casi desaparición (Colores de Pedro Serna) escribe: "Cae sobre el campo un violeta/ Más que visto se diría que pensado". Y es que parece que Serna más que intentar enjaular la realidad, la comprende cuando la mira.

A pesar de su humildad, no ha podido evitar conseguir el reconocimiento de su localidad natal, Las Torres de las Cotillas, cuya Casa de la Cultura lleva su nombre.

De nuevo, su amigo Gaya le difinió como "un pintor murciano, muy pintor", aunque "sin sombra de regionalismo". Serna está muy ligado a Andalucía y, en concreto, a Granada, ya que vivió en la capital en su juventud para jugar en el Granada CF "Cambié el fútbol por la pintura", confiesa con esa cercanía que le caracteriza. Reconoce, y en su aspecto se adivina, una vida relacionada con el deporte.

Granada sigue siendo un lugar que visita asiduamente, ya que una de sus hijas cursa estudios universitarios en la capital.

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