La música descarnada de Blacanova llega a Granada

Blacanova es una formación sevillana que viene a aumentar la nómina de grupos indies de tendencia fría en busca de su lugar en el mundo, en un mundo saturado. No son ningunos recién llegados, pues están en activo desde mediados de la pasada década. Su primera referencia, Monja ep, fue publicada en 2007 y desde entonces han ido consolidándose con una propuesta personal y una coherente discografía formada por diversos ep's y un par de álbumes, el segundo de los cuales, ¿Cómo ve el mundo un caballo? (El Genio Equivocado, 2012) es su más reciente muestra. Su música es cruda y turbadora. Tras un manto de guitarras distorsionadas generalmente a ritmo ralentizado, la voz sugerente y susurrante de Armando, de tono seco, lúgubre y tal vez algo afectada, a la manera de Nacho Vegas o Serge Gainsbourg, nos sumerge en unas historias truculentas, a veces brutales, que contrasta con la de Inés Olalla, la otra vocalista que pone el contrapunto de la delicadeza, o más bien de la inocencia. Un contraste que acentúa el ambiente inquietante, de película de terror que recrean en las cabezas de sus oyentes con las historietas en color sepia que dibujan en sus canciones. Lejos del indie feliz y luminoso que ha atravesado las fronteras de las radio fórmulas, Blacanova recupera la tendencia fría del alter-punk sin levantar la voz. Y esa militancia convierte su música en una experiencia cruda y descarnada que produce escalofríos. Junto a los locales Delapica, otra banda con querencia por las texturas y las intensidades, habrá ocasión de comprobarlo esta noche a partir de las diez en Polaroid Club.

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