"La música es la medicina del alma"

La guitarra es su camino. Un camino "largo" y "para toda la vida" en el que el amor, la afición y la paciencia alientan cada paso. La humildad también es imprescindible; más aún cuando se logra un reconocimiento tan amplio a nivel mundial. El guitarrista clásico Pepe Romero lo ha cosechado a base de brillantes interpretaciones y una técnica impecable. Sus aportaciones han servido de inspiración a toda una serie de famosos compositores que han escrito obras específicamente para él, como Joaquín Rodrigo, Moreno Torroba o Francisco de Madina, y sus grabaciones ascienden a más de cincuenta. Pero, lejos de toda corona, el maestro malagueño asegura que ha tenido suerte y que, por supuesto, le quedan "tantos retos como obstáculos" que superar: "Una de las cosas que más me entusiasma es enfrentarme a las dificultades y vencerlas una a una. Y cuando se vence una, hay diez más. Y después, cien. Porque los límites se los pone uno mismo".

La suya es una vida "dedicada a gozar" y a "provocar gozo" a través de la música. Es un arte que, según manifiesta, "ayuda a todos" y "es necesario más que nunca". "Hoy en día, con tanta tecnología, tantos problemas y tanto estrés, la música es esencial porque es medicina para el alma", asegura.

Sus primeros recuerdos marcaron su vida. Al artista le vibra la voz cuando relata que, de niño, escuchaba a su padre tocar la guitarra y entonces no podía evitar pensar en "lo hermoso que era sentir que la música también podía salir de mis manos, como la veía salir de las suyas, tan mágicas". Esta "magia", desde su infancia, le ha causado tanta impresión que, según confiesa, "sigue siendo un misterio" cada vez que toca. "¿Cómo pueden salir de unas manos los sentimientos convertidos en sonidos, en música?", se pregunta emocionado.

Aunque Romero lo ha logrado prácticamente todo en su faceta artística, es consciente de que el músico está valorado socialmente en dos formas bien diferenciadas. "En primer lugar está el super divo, que alumbra y es adorado por la gente y que, claro está, vive una vida muy exagerada". En segundo lugar -prosigue- está "el músico a quien nadie hace caso". Y, entre medias, "existe todo". Porque todavía hay músicos que, bajo su punto de vista, no son valorados más allá de la fama que han conseguido.

"Yo he tenido una vida llena de felicidad pero he tenido mucha suerte. Conozco casos de otros músicos que han tenido una vida apagada y llena de dificultades a pesar de haber sido merecedores de una mejor suerte", asegura. Y es que Romero considera que hay que valorar al músico, más que por los resultados, "por el amor y la dedicación que pone en lo que hace".

Ingredientes indispensables con los que el propio artista condimenta su arte y que durante dos días -ayer y el pasado lunes- ha puesto al servicio, junto a Vicente Coves, de varios alumnos que han participado en la primera Cátedra de Guitarra, organizada por CajaGranada, en el marco del ciclo Grandes Maestros de Cerca.

"Les he dado algunos consejos sobre cómo tocar la guitarra sin dañarse físicamente, porque las escuelas exigen mucho -con programas complejos a temprana edad- pero no están hechas a la medida de cada uno, por lo que al final surgen problemas de tensión en las manos" , explica. Se trata de "eliminar los obstáculos que los mismos guitarristas se ponen al estar tensos", agilizando la técnica.

Feliz de haber pasado unos días en Granada, Romero puntualiza que, aunque vive en California desde hace muchos años, cuando tiene un par de días de libres se marcha a Madrid. Y, claro, si son cuatro, regresa a Málaga, la tierra que le vio nacer y por la que siente devoción.

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