"A los niños hay que engancharlos con la poesía desde el primer momento"

  • La autora gaditana afincada en Granada publica 'El bosque sin tiempo', un relato para niños en el que transmite cómo a los más pequeños les atormenta el paso de la vida y los cambios que produce

Con su primer libro infantil, El bosque sin tiempo (Editorial Cuadernos del Vigía), Bianca Estela Sánchez ha conseguido a sus 27 años la colaboración de Pablo del Pino, Premio Nacional de Dibujo. Además, esta sanluqueña afincada desde hace años en Granada ha recibido el aplauso de algunos de los pesos pesados de la literatura actual. En palabras del poeta Luis García Montero, El bosque sin tiempo está "escrito con la inteligencia y la imaginación de la buena literatura". Tampoco ha escatimado elogios Benjamín Prado, autor del prólogo, para quien el cuento que acaba de llegar a las librerías es fruto de "una profunda delicadeza y un exacto conocimiento del poder simbólico de la escritura". Bianca Estela Sánchez, además de escritora y profesora, dirige la sección infantil del Festival Internacional de Poesía de Granada.

-¿Cómo surgió la idea de escribir 'El bosque sin tiempo'?

-Siempre me ha angustiado mucho el paso del tiempo, es algo que me produce mucha ansiedad. No vivir cada minuto intensamente y rodeada de la gente a la que quiero me atormenta. Me di cuenta de que esta sensación no es sólo propiedad de los adultos cuando la percibí en mis hermanos pequeños. Entonces pensé que era una buena idea inventar un personaje que le tuviera alergia a las horas, ya que es una metáfora que los niños entienden perfectamente y que responde a muchas de sus preocupaciones.

-La literatura infantil es un género no demasiado mayoritario. No hay muchos autores que se dediquen a él. ¿Cómo decidió entrar en ese mundillo?

-Para nuestra sorpresa, en realidad sí hay muchos autores de literatura infantil, aunque en España han proliferado más intensamente desde los años 80. En Inglaterra, por ejemplo, hay mucha tradición de literatura infantil, en las islas británicas han nacido clásicos como Peter Pan, Winnie the Pooh o Alicia en el País de las Maravillas. El mundo de los pequeños siempre me ha apasionado, sobre todo su imaginación, la manera que tienen de ver la realidad; es como ponerle un filtro a una cámara de fotos, todo lo transforman gracias a la fantasía.

-¿Es complejo escribir un cuento para niños?

-El hecho de escribir para niños o para adultos es cuestión de tener buenas ideas y constancia en el trabajo. Es cierto que a los niños hay que hablarles de una forma diferente pero con esto no estoy diciendo que sea un lenguaje diferente. Los temas son los mismos: el amor, la muerte o el tiempo, como es el caso de este cuento. Con los niños hay que ser más directos. Los pequeños son unos críticos muy duros, si algo les gusta lo van a decir sin tapujos pero como algo no sea de su agrado ¡sálvese quien pueda!, lo digo por experiencia porque tengo un hermano de 12 y otro de 9 años y son personas muy sinceras, al menos conmigo.

-¿Cuáles son las claves para escribir un buen relato?

-Creo que no hay unas claves para escribir un buen cuento, lo importante es que funcione y que al lector le guste. Entonces uno se pregunta ¿cuándo funciona? Yo siento que funciona cuando disfruto con la historia, cuando me divierto y juego con el lenguaje.

-¿Es posible también la escritura de poesía para niños?

-Claro que es posible y además es maravillosa. A los niños les encanta la poesía, esa musicalidad que lleva impresa es algo que captan desde el primer momento y se dejan llevar. Ayuda mucho a engancharlos desde el principio. Por poner un ejemplo, el escritor galés Roald Dahl tiene un libro que se titula Cuentos en verso para niños perversos, uno no se imagina lo que disfrutan leyéndolo.

-Es la directora de la sección infantil del Festival Internacional de Poesía de Granada. ¿Son complicados los niños a la hora de entender poesía?

-En mayo pasado fue la primera vez que se organizó en el festival algo serio dirigido a los niños y la acogida fue fantástica, gracias a la Fundación Granada Educa. Tengo que decir que nada sería posible sin la implicación de los profesores. Pienso que la buena poesía, la buena literatura en general, la entiende todo el mundo. Los niños, que son los más despiertos debido a su enorme curiosidad, son los primeros en comprenderla. Pero como he dicho antes son muy sinceros cuando no les gusta.

-¿Cómo se le ocurrió contar con la colaboración de Pablo del Pino, Premio Nacional de Dibujo, para las ilustraciones?

-Había visto alguno de sus trabajos en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. Le envié el libro con la propuesta de que lo ilustrara y le pareció fantástico. Es una persona muy inquieta y generosa. Ha sido una gran ayuda para poder sacar este proyecto adelante.

-Autores como Benjamín Prado y Luis García Montero le han mostrado públicamente su apoyo. ¿Eso halaga o conlleva una mayor responsabilidad?

-Las dos cosas. Me halaga muchísimo hasta el punto de ruborizarme, de hecho he tenido que leer muchas veces sus palabras para que me dejara de dar vergüenza. Por otro lado es una gran responsabilidad. Que escritores a los que admiro tanto digan esas palabras me hace tener más miedo a la reacción de los lectores.

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