Una nueva realidad

Hace unos pocos años, Jesús Puerto me habló de un joven pintor, todavía estudiante en la Facultad de Bellas Artes, que realizaba una figuración nueva y que levantaba mucha expectación en el mundillo artístico de la zona. Tuve la oportunidad de constatar aquellas observaciones poco después cuando el autor se presentaba en la colectiva de los Becarios de la Fundación Rodríguez Acosta. Las manifestaciones en torno a su obra eran totalmente ciertas y la obra de aquel joven artista parecía no ofrecer duda. Después lo he seguido y todo lo que de él se decía no sólo se consolidaba sino que se acrecentaba con el tiempo y con la conquista de nuevas parcelas profesionales.

Paco Montañés hace gala de una increíble madurez artística. Su pintura se sustenta en los cimientos de un conocimiento absoluto de los valores pictóricos, no sólo de aquellos que tienen que ver con los rudimentos de la técnica -eso sería demasiado poco-, sino con todos los medios de una materia plástica que le permite afrontar una idea, a su vez, perfectamente acondicionada conceptualmente y dispuesta para su correcto y contundente desarrollo.

Por eso la obra de Paco Montañés revela esas calidades pictóricas que las convierten en un poderoso ejercicio plástico preparadas para afrontar cualquier tipo de situación estética. En este caso se trata de una obra dibujística que patrocina una figuración excelsa donde se hace presente una realidad diferente, bellamente acondicionada en fondo y forma. Desde esta circunstancia artística se genera una serie de postulados figurativos con la imagen desentrañando muchas amplias y variadas circunstancias significativas.

El artista nos ofrece una galería de personajes que, bien en solitario o en grupo, manifiestan los entresijos de una realidad que desempeña su función social y que el pintor capta en su esencia y en su más íntimo sentido. Desde esta base generativa, con el dibujo potenciando la forma plástica, se nos ofrece un nuevo concepto de realidad que se aparta de los adocenamientos figurativos al uso y que abre las más sugestivas perspectivas.

La exposición de Paco Montañés en la galería gaditana nos conduce por los planteamientos de una pintura novedosa, diferente y llena de matices. Con ella se accede a una realidad social próxima, sin desvirtuaciones, con todas las exigencias de una expresión exultante y preñada de emoción.

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