"Este nuevo repertorio nace de muy adentro y busca dar emociones"

  • Firmando por primera vez sus canciones con nombre y apellido, Amparo Sánchez presenta esta noche en Planta Baja 'Tucson-Habana', un disco que viaja nostágico por el corazón de lo latino

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Ha dejado ya atrás la 'paranoia' que la ha acompañado por todos los escenarios del mundo estos doce últimos años y ni se le pasa por la cabeza eso de esconder sus sentimientos en las canciones que escribe. Con una voz mucho más madura que haría estremecerse a la mismísima Chavela Vargas, Amparo Sánchez debuta discográficamente con su nombre y apellido en Tucson-Habana, un disco en el que se ha acompañado de muchos grandes y que presenta esta noche en acústico en la sala Planta Baja.

-Casi dos años después de la gira de despedida con Amparanoia, tendría ya ganas de volver a los escenarios...

-Muchas. Lo bueno es que, aunque no he tenido muchos conciertos en este tiempo, sí que he seguido cantando puntualmente en sitios como La Habana o en Italia, Argentina o Tucson, donde estuvimos preparando parte del repertorio en acústico.

-¿Es casual que Granada sea la segunda parada para escuchar en directo Tucson-Habana?

-Para mí tiene un sentimiento especial poder estar aquí presentando el álbum. Tenemos por delante muchos conciertos y muchos países, así que creo que empezar en casa me va a dar mucha fuerza.

-Pasa de estar arropada por una banda a presentarse prácticamente sola con su guitarra. ¿Hay algo de miedo?

-La verdad es que necesitaba mucho este cambio. Mi voz ha ido madurando, tomando otro cuerpo, y ésa fue la decisión principal para cerrar la etapa con Amparanoia. Quería volver a escucharme la voz, transmitir con la voz y que la atención se centrara en las letras, en la composición del tema y en esa sensibilidad que intento hacer llegar a los demás.

-Es que este disco tiene ciertos momentos que ponen los pelos de punta...

-Todavía hoy, cuando nosotros nos ponemos a tocar, encontramos muchos momentos y muchas canciones con los que nos emocionamos; y eso es la mejor señal de que para mí era muy necesario hacer este disco.

-¿Son más personales las canciones cuando se firman con nombre y apellido?

-Yo las estoy viviendo de otra manera... Si bien es cierto que con Amparanoia la mayoría de los temas eran también míos, yo escribía para fuera, dando, intentando transmitir a los demás y contando mis experiencias y emociones. Este nuevo repertorio también es para dar, pero nace de muy adentro y de un momento personal difícil que todos hemos pasado alguna o varias veces en la vida. Este álbum me toca más porque me recuerda el momento en que escribí unas canciones que ahora me encanta volver a cantar. Es la señal de que he pasado por allí, pero reivindico que ahora estoy bien y ya le puedo cantar esos momentos que son pasado.

-¿No da algo de pudor ser autobiográfica en lo que se canta?

-El pudor siempre está ahí, pero como hablo de sensaciones que ya han pasado, revivir esos momento cuando canto provocan una sensación distinta. Recuerdo perfectamente cuando escribí cada tema, pero ya no estoy en ese momento y puedo ser espectadora de la canción y disfrutarla, aunque la emoción es inevitable en muchos instantes.

-El mismo viaje de Tucson a La Habana sobre el que giró la grabación del álbum es lo que marca también el ritmo de las propias canciones...

-Es que eran los lugares, cada vez lo veo más claro... El álbum se llama así porque primero estuvimos en Tucson y luego en La Habana, son las dos ciudades imprescindibles para entender el cambio, aunque también pasamos por México, el Caribe... Este disco es un viaje en sí mismo. Primero vino la invitación de Calexico para grabar en Tucson, pero quedamos tan contentos que buscamos una segunda parte un año y medio después. Yo les propuse entonces ir a La Habana porque todos compartíamos el sueño de ir a los estudios Egrem, que conservan la magia de grupos como Buena Vista Social Club que pasaron por allí. El álbum, lógicamente, tiene la influencia de dos lugares: la sonoridad nostálgica de cadencias muy suaves del desierto, y también la influencia latina, que va muy dentro de mí.

-En Tucson-Habana se rodea de músicos de primera, desde sus fieles Calexico hasta Omara Portuondo. Así debe ser fácil sentirse querida...

-Escuchar mi voz junto a la de Omara Portuondo fue uno de los momentos más inesperados del disco y que me ha dado más satisfacciones. Con Calexico trabajo desde hace muchos años y he cantado con ellos en muchos países, así que siempre estoy encantada de dejarme caer en sus brazos, confío plenamente en ellos. Además, el equipo que no se ve me ha apoyado al máximo en este cambio, que es algo muy importante, y de eso estoy muy agradecida.

-Si hace unos años le dicen que iba a cambiar tanto su forma de cantar...

-¡No me lo hubiese creído!

-¿Cómo afronta esta nueva etapa?

-Muy agradecida a la magia que siento que me acompaña en los momentos en que estoy dándolo todo y que también me llega por parte del público. Creo que esta nueva etapa que empieza ahora es la evolución natural después de llevar muchos años cantando y en el escenario, y siento que es el momento de mostrar por fin cómo soy y de que la gente diga qué le parece.

-Pero el cambio es muy grande, ¿cree que todo el público de Amparanoia lo entenderá?

-Eso es algo que dirá el tiempo. Habrá gente que se sienta decepcionada porque le gustase más la apuesta por la rebeldía, la alegría, el baile y la fiesta; pero también creo que habrá mucho público que agradezca la sinceridad de este trabajo, el corazón y el gusto que hemos tenido al hacerlo. Todos vamos pasando por épocas y, para mí, la de Amparanoia fue buenísima, pero si me hubiera quedado estancada allí habría sido infeliz, y creo que eso es algo de lo que debemos escapar. Siento que he dado muchísimo a ese proyecto, pero empezaban a nacer otras canciones que hablaban más de mí y con las que necesitaba que fuera la voz el vehículo que transmitiera. Y me puse ese reto.

-Y este cambio suyo se debe notar hasta en el público; seguro que ahora ya no escucha tanto ruido debajo del escenario...

-La verdad es que estoy descubriendo por primera vez el silencio en los conciertos, y sobre todo el silencio que queda cuando acaba una canción. Son apenas unos segundos, justo entre el último acorde y cuando empiezan los primeros aplausos, pero esos silencios están siendo para mí muy mágicos.

-¿Qué espera encontrar musicalmente ahora como Amparo Sánchez?

-Ahora que está el disco fabricado, que era lo que me tenía un poco loca, estoy disfrutando. Han pasado muchos años y siempre he tenido este álbum en mi cabeza. Tengo mucha ilusión en hacer la gira, porque voy con músicos con los que me encanta tocar y todos son temas nuevos, así que es un reto muy grande, y sólo quiero que llegue a la gente y que guste.

-¿Se ha dejado algo por el camino en estos años?

-Creo que no he perdido el entusiasmo ni las ganas de música: la creación, la grabación, el directo, el hablar con la gente... Esa curiosidad es la que me mueve a hacer música. Es un campo difícil, pero que me está dando mucho.

-¿Los temas de Amparanoia encontrarán un hueco en esta gira?

-Quiero centrarme en el repertorio nuevo y presentar los catorce temas del álbum y otros más que se van a poder escuchar a través de la web. Más adelante, si hay muchas peticiones, puedo ser flexible con Amparanoia, pero no ahora, que es el principio y lo que quiero es que me escuchen y que el pasado se quede como está, en los discos, en el último DVD y en los recuerdos de la gente, es un momento de estar en el presente.

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