El olor a azafrán regresa al Generalife

  • La Alhambra siembra en su huerta 80 kilos de bulbos de esta especia de gran importancia en al-Ándalus en un proyecto que pretende reintrodución de su cultivo

Dentro de un año aproximadamente el Generalife recuperará una de sus fragancias naturales más antiguas. Saldrán de un manto morado instalado en la huerta medieval del complejo situado frente al teatro al aire libre que hasta hace menos de un mes se llenaba con la obra ¡Oh Cuba! Esa explanada de 200 metros cuadrados se llenará de flores de azafrán gracias a los 80 kilos de bulbos de esta planta que la Alhambra ha comenzado a plantar en su huerta.

Con las tropas de Tariq, que desembarcaron en las costas de Tarifa en el 711, llegó entre otros tesoros naturales el azafrán, planta bulbosa usada tanto en gastronomía como en medicina y cosmética y de la que hablan en textos agrícolas andalusíes autores como Ibn Bassal, al-Tignari, Abu I-Jayr e Ibn Luyun.

El proyecto nace a raíz de un convenio entre la Alhambra y la Universidad de Córdoba

Originaria del extremo oriental del Mediterráneo y sudoeste de Asia, esta planta fue cultivado por primera vez en el entorno de las islas del Egeo (Creta), aunque también existen referencias del cultivo de la especie en el antiguo Egipto. En el siglo X adquiere una gran importancia en al-Ándalus.

Ayer los técnicos del Servicio de Bosques, Jardines y Huertas de la Alhambra comenzaron a plantar los 80 kilos de bulbos de este cultivo -uno de los más antiguos de la humanidad- utilizado actualmente como condimento, fragancia, tinte o fines terapéuticos. España es el segundo productor de los estigmas de su flor a nivel mundial.

El material llega desde Castilla la Mancha, el gran productor de esta joya color granate. El director del Patronato de la Alhambra y Generalife, Reynaldo Fernández Manzano, recibió ayer el material de manos de Pedro M. Pérez Juan, gerente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Azafrán de La Mancha, y el agricultor y patrono de esta misma entidad, Santiago Alberca. Además se encargarán de instruir a los técnicos de la Alhambra sobre los cuidados específicos de esta planta.

Alberca explicó toda la liturgia que gira en torno a este cultivo -actualmente la tarea de separar los estigmas de la flor es todo un evento familiar-, conocimiento que ha pasado de generación en generación y que ahora, paradógicamente, regresa desde Castilla hasta la Alhambra, siendo Granada en la época nazarí una de las grandes casas del azafrán. "El proyecto se enmarca dentro del convenio de colaboración con la Universidad de Córdoba para la recuperación de formas de cultivo andalusíes y de recuperación de variedades tradicionales e históricas, entre las que se encuentran la colección de granados históricos, y ahora el azafrán. Estamos muy agradecidos de todo el apoyo que hemos recibido del Consejo Regulador Azafrán de La Mancha", añadió Fernández Manzano ayer en la Huerta Grande del complejo histórico.

Durante este mes se ha preparado el terreno en las Huertas del Generalife con un despedregado, nivelación, replanteo y asurcado de la zona antes de plantar los bulbos o cormos de azafrán. "La separación de los surcos será de 45-50 cm y dentro del surco a una profundidad de unos 20 cm se colocarán los bulbos con una separación entre ellos de 1 cm. Debido a la gran cantidad de material vegetal necesario, para iniciar el cultivo y para tener un material vegetal de calidad con trazabilidad ha sido necesario contar con la colaboración de la Denominación de Origen Protegida Azafrán de La Mancha", explicó Catuxa Novo, responsable del Servicio de Huertas de la Alhambra y Generalife.

La floración del azafrán será en otoño y de cada flor se extraerán sólo 3 filamentos rojo. Será necesario secar los filamentos para poder conservarlos y esperar aún un mes más para que la especia adquiera sus cualidades gustativas.

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