El papel del rey, el papel del actor

Es una versión muy abreviada de Macbethla que pone en escena Histrión. Un Macbeth sincrético y valiente que se apoya en el trabajo del actor y en una puesta en escena que toma el espacio escénico vacío -elegante y parco- como el poder, tenebroso y abismal como las fuerzas de la vileza que desata.

La contundencia y el protagonismo del poder, escénicamente, es un gran pilar cuadrangular cuya superficie tiene la textura de las aguas que dibuja la madera; marca en el fondo y centro del escenario simbólicamente la magnitud cenital de la obra. Un elemento escénico que se funde con Macbeth, en una realización escénica esplendida de un literalidad textual: "Es el fantasma de mi proyecto sangriento", en escena es la figura fantasmagórica de la sombra del actor proyectada sobre el pilar. Un pilar que es, a su vez, un sincretismo escenográfico del palacio real, es metáfora simbólica y arquitectura escénica contextual: la ley, el poder, la autoridad y esa cobertura de madera como material noble, la virtud que debiera ostentar.

Suelo negro, acharolado, espejo de aguas y reflejos, un suelo escénico para todos los personajes que saben que el poder reparte papeles, máscaras. El poder reparte, pues, ambiciones, traiciones, abre la puerta a los negros fantasmas humanas. El elemento fantasmagórico está muy presente en la puesta en escena de Histrión; hasta el punto de que las tres brujas se resuelven en una, un solo actor bajo una caracterización vampírica.

El elenco de Macbeth es una muestra del nivel excelente de interpretación de los actores que viven y trabajan aquí, un trabajo de años que se deja ver, nuevamente, en escena. Si bien, han de cuidar determinadas modulaciones en la voz, que aquí y allá muestran más al actor -interpretando a Shakespeare- que al personaje. El sueño de muchos actores y actrices, dicen, pasa por interpretar los grandes personajes de Shakespeare; me gusta del montaje de Histrión que no los caracteriza como los 'grandes personajes', empezando por el vestuario y por el trabajo del actor y de la dirección.

No hay ostentación, no floritura, hay una norma unificadora de lo parco. El texto no está cotidianizado o mal adaptado, está abreviado en extensión y en reparto.

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