Una película le planta cara a la violencia en Cali

  • Un proyecto ha logrado que los delincuentes se conviertan en actores

Marlon está muerto, pero Leider lo revive en el cine. Los dos formaban parte de bandas delictivas en el barrio Petecuy, en Cali, uno de los más peligrosos de Colombia donde un proyecto cinematográfico ha logrado que los delincuentes se conviertan en actores. Petecuy, el barrio donde se criaron en Cali (500 kms al suroeste de Bogotá), se levanta entre un relleno sanitario y un canal donde corren aguas nauseabundas, no hay suficientes médicos y sólo 42% de la población cursó estudios secundarios.

Pero el infierno mayor está en la guerra entre bandas. A un lado y otro de una frontera imaginaria que se marca en una de las calles de Petecuy, los jóvenes se han enfrentado a tiros durante años.Tan solo en un sector, en Petecuy I, 28 personas fueron asesinadas en 2010. Si la cifra se compara con el número de habitantes arroja un índice insostenible de 280 muertes por cada 100.000 habitantes.

Sin embargo, en ese lugar hostil, Oscar Hincapié, un director de cine colombiano de 34 años de edad, descubrió que el arte se encuentra en todas partes, y decidió llevar el barrio a la gran pantalla con actores del mismo lugar formados en los talleres de actuación y danza que se dictaron con motivo del rodaje. "Sus historias se cuentan solas", dijo este cineasta al evocar la anécdota de una banda de ladrones que fue robada por sus rivales cuando salía de un banco y finalmente los dos grupos decidieron compartir el botín."En este tipo de comunidades donde las oportunidades son muy escasas, el arte pulula. (Los jóvenes) tienen que aprender a mentir, a diseñar planes, "comentó Hincapié, al aseverar que el primer mentiroso es el actor y que se requiere de mucha creatividad para planear un robo."Aquí primero se aprende a bailar que a caminar", añadió.

Desde 2010, medio centenar de habitantes de Petecuy, muchos de ellos ex delincuentes, se integraron al proyecto.La película Petecuy cuenta sus historias, y también la del propio director que decidió filmar en medio de todas las dificultades que presenta el barrio. "Lo interesante es cómo el cine zarandea sus vidas", señaló Hincapié, quien afirmó orgulloso que los índices de violencia del barrio disminuyeron con el proyecto de la película.

El sacerdote Edilson Huérfano, dedicado a tratar de pacificar las bandas, ratificó esas declaraciones. "Duramos seis o siete meses que no teníamos muertos en la zona". Pasamos de 12 o 14 atracos al día a sólo dos o tres en un mes", dijo.Marlon Raúl Rengifo, de 29 años, fue uno de los factores clave para permitir la realidad de este proyecto. Jefe de una banda, aceptó hacer una tregua con sus rivales para garantizar la seguridad del rodaje.Pronto, asumió el papel principal de la película. Pero un rival recién salido de la cárcel lo mató de un tiro.

Oscar Hincapié tuvo entonces que buscar otro actor para seguir con el filme. Leider Abraham, un joven moreno de nariz aguileña reemplazó a Marlon y asegura que nunca antes se había sentido tan esperanzado.Ex atracador, a sus 30 años este padre de cinco hijas dice que esperaba la muerte cada día. Pero ahora su vida se ha transformado. La "adrenalina" le viene de la actuación. "Las cosas tienen que ser precisas, uno no se puede equivocar más de tres veces", comentó.

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